martes, 27 de abril de 2010

Santos Degollado: el cristo de la reforma

SANTOS DEGOLLADO: EL CRISTO DE LA REFORMA


Por Lisardo Enríquez L.
Escritores por la Educación, A.C.

En fechas recientes leí un hermoso libro de Justo Sierra que se titula “Juárez, su obra y su tiempo”. La maestría de Sierra conduce al lector a conocer no sólo la inquebrantable virtud, voluntad y patriotismo de Don Benito Juárez, sino detalles de hechos de la guerra de reforma, y de la personalidad de quienes tuvieron en esa guerra civil una denodada participación. De cada personaje se pueden decir innumerables cosas, pero, definitivamente, en esta ocasión he decidido hablar de Don Santos Degollado, “el héroe de las derrotas”, según un sobrenombre que se le adjudicó.

José Santos Degollado Sánchez nació en Guanajuato el 30 de octubre de 1811 y murió el 15 de junio de 1869 en Llanos de Salazar, Estado de México. Incursionó en el estudio de diversas ciencias, incluyendo la teología (porque era un creyente), pero, sin duda, dedicó más tiempo a las actividades políticas y a las militares. No estaba catalogado como un gran estratega militar, pero tenía dominio de la espada y era un excelente jinete. En la guerra, su férrea voluntad y su elevada moral fueron las cualidades que lo llevaron, a pesar de grandes derrotas, a ser un auténtico héroe.

Don Santos, como se le conocía, fue un hombre respetado y admirado. Juárez lo nombró Ministro de la guerra y Marina y General en Jefe del Ejército Federal. Uno de sus soldados fue Don Ignacio Zaragoza. Juárez y Ocampo le decían Santitos de cariño. Por cierto, Don Melchor Ocampo, de quien hay que hablar aparte, lo impulsó para que interviniera en acciones políticas. Pues bien, Degollado hizo, como un gran maestro militar, que grandes huestes de mexicanos descalzos y hambrientos alzaran su fe en la escuela revolucionaria de la Reforma, para constituir, a base de lucha y de reveses, un nuevo ejército bien armado y fogueado, que él ya no dirigió en la victoria final, pero del cual fue artífice principal.

En un pasaje sobre la perseverancia y arrojo de este héroe nacional, dice Justo Sierra: “transformaba sus ejércitos incesantemente vencidos en otros más y más dispuestos a la lucha y al sacrificio; en otros, que tenían las almas encendidas por el inextinguible ardor del alma de su jefe y levantadas más en alto con su altísimo ejemplo”. Para dar una idea de lo que Degollado era al frente de sus tropas, basta con expresar que, en la batalla que tuvo lugar en Tacubaya, en los alrededores de la Ciudad de México, en abril de 1859, al tomar la decisión de emprender la retirada, él fue el último en salir a la retaguardia de sus fuerzas.

Las Leyes de Reforma, en cuya preparación participó en Veracruz, se publicaron gracias a su intervención. Fue él quien dijo al presidente Juárez que le permitiera publicarlas y que si no daban resultado lo mandara procesar. Era tal su firmeza y su pasión, que la mayor parte de la población estaba con el gobierno liberal gracias a los milagros, porque así se consideraban, de Degollado.

Cuando las fuerzas siniestras de la reacción asesinaron a Don Melchor Ocampo (el filósofo de la Reforma), Degollado pidió al congreso le permitiera vengar la sangre de este patriota de la democracia, petición que fue concedida. Pero nuestro héroe cayó en una emboscada. Capturado por el enemigo, y reconocido, fue herido en la cabeza; después le perforaron los pulmones a bayonetazos y lo mutilaron. Es, por todas estas vicisitudes en que se desarrolló la vida de Don Santos Degollado, y por la entrega de su sangre limpia, por lo que se le ha dado en llamar “El Cristo de la Reforma”. www.escritoresporlaeducacion.blogspot.com

martes, 20 de abril de 2010

Carlo Antonio Castro Guevara

La disciplina intelectual de Carlo Antonio Castro
René Sánchez García.

(Escritores por la Educación, AC)


El pasado domingo 11 de abril, en esta ciudad, falleció Carlo Antonio Castro Guevara, quien por muchos años fue uno de mis mejores maestros, excelente compañero docente, pero sobretodo, mi gran amigo. Lo conocí en el año de 1970 en Coatepec, disertando sobre la vida y obra del novelista Carlos Dickens, al celebrarse el primer centenario de su deceso. Posteriormente, en la Facultad de Pedagogía de la UV, tuve el privilegio de recibir sus enseñanzas en la cátedra de pedagogía social. Debo confesar, que debido a mi escasa edad, al ingresar, ponía poco cuidado en los contenidos de su asignatura, pero lo recuerdo por su personalidad, su presencia y su forma de ser docente.

A finales del mes de enero de 1974, ingresé como directivo y docente a la Escuela Secundaria y de Bachilleres “Experimental”, y mi sorpresa mayúscula fue encontrarme como compañero al Maestro Carlo Antonio, quien en esos momentos tenía a su cargo los talleres de Lectura y Redacción, así como Expresión Gráfica, dentro de un plan de estudios piloto, parecido al del CCH de la UNAM, que él junto con los profesores del bachillerato, sacaron adelante con gran éxito académico. Fue allí, junto con su esposa, la profesora Carmen Vargas Delgadillo (directora del plantel) y sus hijos, donde cultivé esa gran amistad duradera y sincera.

Hoy vuelvo a mencionar. Así como debo al profesor Miguel Ángel Rodríguez Peralta el descubrimiento e interés por todo lo que tiene que ver con las Ciencia de la Educación, así también mi deuda por la Antropología y el Indigenismo es con el Maestro Castro Guevara. Recuerdo que en el año de 1977, por invitación suya, asistí a un Seminario Estatal de Actualización de Promotores Culturales, auspiciado por la Dirección General de Culturas Populares de la SEP y el Gobierno de Veracruz, celebrado por espacio de 30 días en las instalaciones de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana. Al terminar dicho evento, decidí estudiar la licenciatura en Antropología Social, dentro de mi ya Casa de Estudios.

No quiero redundar en este espacio sobre el quehacer profesional desarrollado por el Maestro Carlo Antonio Castro Guevara, pues considero que ya ha sido mencionado en las páginas culturales de los diarios informativos más recientes. Sabemos ya, que aparte de haber cursado la licenciatura en Química, también realizó la de Etnología en la UNAM y en la ENAH, respectivamente; asimismo, la maestría en Ciencias Antropológicas (UNAM). Por más de 40 años se dedicó a la docencia en escuelas de nivel medio, medio superior y superior (especialmente en la Facultad de Antropología de la UV), incluyendo algunas maestrías. Conocido por su trabajo de escritor y difusor de la cultura, más de una cuarentena de libros publicados dan fe de ello. Su dedicación al estudio de las lenguas clásicas e indígenas que tradujo a su habla oral y escrita con suma perfección. El trabajo de campo realizado en varias comunidades indígenas en seis estados de la república, lo podemos constatar no sólo en su poesía, cuento y narración propias, también en la traducción de los muchos textos que le publicaron a lo largo de su fructífera vida. Y así sucesivamente.

Prefiero resaltar su disciplina intelectual forjada a diario y por años. Toda su obra académica y escrita son unas finas mezclas de talento, imaginación, sensibilidad, creación y destreza, manejadas en forma inusitada y magistral. Sus disertaciones, conferencias, pláticas y charlas nunca fueron comunes, siempre las consideré elocuentes y formativas. Para expresarse, utilizaba los recursos de la lingüística y la sintaxis, donde los acentos, puntos y comas formaban un conjunto único e irrepetible. Nunca supe en verdad a qué corriente teórica de las ciencias humanas pertenecía, pues conocía todas. Pero lo imaginé toda la vida como un crítico, nunca de la negación, sino de las propuestas alternativas, viables y con sentido. Amaba la vida, el planeta y el mundo cultural humano, luchando siempre por separar las imposturas, lo inválido, lo incorrecto, lo sinsentido.

La tarea no fue fácil. Dedicó desde niño, miles de horas a la lectura, al estudio y cientos a la escritura para difundir sus ideas y sentimientos en diarios informativos, revistas culturales y libros. Cultivó por años el estudio de las lenguas hasta dominarlas completamente, esto le permitió sin duda alguna ver a los otros con diferente perspectiva y entrar al corazón de sus indígenas a los que siempre defendió. Fue un lector bien informado, siempre de primera mano y en la lengua original, nunca a través de la televisión comercial. Magnífico observador y buen escucha, nunca dejó escapar algo que tuviera que ver con su objeto de estudio o investigación. Nunca se le escuchó hablar de política, religión o fútbol y con ello no se perdía en banalidades. A cambio, disfrutó del buen cine, del teatro, de la música, de la buena comida, de su familia, de los amigos, cuando podía.

Finalmente, para ser sinceros, se le reconoció muy poco su trabajo docente, sus aportaciones humanísticas y la amistad que profesaba. Como humano, tuvo sus errores y sus fallas, pero si de algo estoy seguro es que fue un hombre íntegro, cumplido, de palabra…como Los hombres verdaderos. http://www.escritoresporlaeducacion.blogspot.com/
sagare32@hotmail.com

lunes, 12 de abril de 2010

2010 año del desempeño escolar

2010 año del desempeño escolar


Por Margarita Moreno Azamar

(Escritores por la Educación A.C.)



El tema de la evaluación está actualmente en boca de todos, es obvio porque este 2010 en Veracruz es el "Año del desempeño escolar" y la pregunta es: ¿cómo podemos dar cuenta del desempeño escolar de los alumnos del sistema educativo veracruzano? Sencilla sería la respuesta después de tanta "difusión" que se le ha dado a la prueba ENLACE. Una segunda pregunta es: ¿realmente ENLACE da cuenta del desempeño escolar? La respuesta es parcialmente positiva porque esta evaluación da cuenta de los reactivos que pueden contestar los alumnos de acuerdo con los planes y programas oficiales de la SEP, asignándoles un puntaje dentro de la escala 200 – 800 donde la media es 500 y también ubicándolos en uno de los niveles de logro que maneja la escala de esta evaluación: insuficiente, elemental, bueno y excelente.

Esta evaluación sin duda es un referente del desempeño escolar que pueden tener los alumnos. Sin embargo, ENLACE no es una evaluación que sirva para comparar el desempeño entre entidades federativas, entre municipios, mucho menos entre escuelas. Una verdadera evaluación debe tomar en cuenta los contextos: no es lo mismo evaluar un estado con una alta diversidad geográfica y cultural, así como con una gran dispersión de sus municipios como es el caso de Veracruz, que evaluar un estado como Colima con cercanía de municipios y poca extensión territorial, por citar un ejemplo. Tampoco es ético comparar puntajes de escuelas que tienen condiciones tan diversas en lo que se refiere a infraestructura, número de docentes, número de alumnos, etc. Para realizar una valoración más equitativa tendríamos que analizar el factor de "eficacia social", entendiéndolo como la relación que existe entre las variables contexto de la escuela y logro académico de sus alumnos, es decir: la superación de las expectativas de los niveles académicos obtenidos por una escuela, considerando las características de su contexto.

Este tema es complicado, pero si realmente queremos aportar y no solamente criticar lo que tendremos que hacer es desempeñar cada uno el papel que nos corresponde. Los docentes debemos asumir el compromiso de trabajar cada vez con mayor conciencia de la labor tan importante que tenemos como transformadores sociales; los padres de familia debemos apoyar desde casa a nuestros hijos a asistir puntualmente a la escuela, a estudiar y alentarlos a comprometerse con realizar todas las actividades escolares con la mayor dedicación posible (incluyendo la resolución de la prueba ENLACE); las autoridades gubernamentales y educativas deben estar más cerca de los centros escolares, no sólo de la estructura operativa del sistema educativo, sino de los docentes frente a grupo y sobre todo de sus actores fundamentales: los alumnos.

Ahora bien, que Veracruz pueda estar arriba de los 500 puntos en ENLACE, que sería estar por arriba de la media nacional, no debe ser la meta; la meta debe ser que cada alumno del sistema educativo pueda mejorar en relación con los ciclos escolares anteriores, que cada profesor tome conciencia de la importancia de su labor a través del análisis de los resultados como parámetro de su práctica docente, y a las autoridades educativas actuales debe quedarles una profunda satisfacción de haber mantenido informados tanto al sector educativo como a la sociedad en general de lo que está pasando con la educación en Veracruz, y no sólo eso, sino de haber implementado estrategias de mejora para lograr un avance en este rubro. La semilla está sembrada… es cuestión de tiempo. www.escritoresporlaeducacion.blogspot.com

lunes, 29 de marzo de 2010

Medidas y mediciones educativas

MEDIDAS Y MEDICIONES EDUCATIVAS


Por AVELINO REYES PECH

(Escritores por la Educación, AC)

Las Maestras Xóchitl A. Osorio Martínez y Laura Martínez Márquez, Subsecretaria de Educación Básica y Jefa de la Unidad de Planeación y Evaluación respectivamente de la Secretaría de Educación de Veracruz participaron recientemente en un programa periodístico semanal que transmite un canal televisivo oficial desde la ciudad capital, Xalapa.

En su comparecencia ante ese medio de difusión, las funcionarias abordaron con mucha inteligencia temas a los que la sociedad es muy sensible: Por qué el uso de la prueba ENLACE (Examen Nacional de Logros Académicos y Centros Escolares); por qué el énfasis administrativo sobre la implementación vertical de un concepto de competencias en el trabajo docente y cuáles han sido las soluciones administrativas y técnicas aplicadas para resolver los problemas en el magisterio derivadas de estos cambios.

Respecto a la prueba ENLACE, peor es nada parecen decir las funcionarias y con cierta dosis de razón pues si bien es cierto que como prueba estandarizada tiene el defecto de ser una prueba igual para desiguales, sería peor no realizar mediciones para saber qué pasa en las aulas, considerando que es una de las cuestiones sobre las que toda autoridad educativa debe rendir cuentas a la sociedad quien es la que paga el servicio.

En este asunto y particularmente relacionado con la validez pedagógica de esa prueba, ninguna persona o institución, que sepamos, ha propuesto y probado un instrumento y si lo hubiera hecho, no ha contado con el respaldo gubernamental y financiero del que goza la prueba ENLACE. Además, todo parece indicar que tenemos una autoridad educativa que le ha apostado a las políticas que tienen como finalidad primordial capacitar y disponer a los alumnos en la habilidad para contestar y no para preguntar, como debiera ser considerando éste como el fin primordial de la educación, abarcando aspectos no sólo referentes a las asignaturas del programa escolar sino al ser y deber ser de las personas.

La información difundida entre la opinión pública indica que el Secretario de Educación de Veracruz insiste en los foros a los que asiste, mediante constantes y emotivos exhortos, para que la población docente y estudiantil realice mayores esfuerzos con el fin de “posicionarse” mejor en los resultados, no precisamente sobre el cultivo del pensamiento complejo, sino sobre los índices de respuestas de la prueba ENLACE que se hacen públicos en la tabla nacional respectiva, con lo que el alto funcionario parece decir que si los alumnos aprenden a contestar un examen estandarizado, es que su educación ha mejorado y que si a esta conducta esperada, se agrega el desarrollo de “competencias”, entonces se ha satisfecho la necesidad de una educación de calidad.

No debe olvidarse sin embargo, que todas las reformas educativas puestas en práctica en los últimos años, se sustentan en modas conceptuales o categorías pedagógicas que la Secretaría de Educación Pública Federal impone a las entidades federativas desde una posición autoritaria, haciendo uso del privilegio fáctico del que goza, para decidir sobre planes y programas educativos aplicados en todo el país en el nivel de educación básica, mismos que por lo general, son sexenales o fugaces. Quién no recuerda la tecnología educativa de los años ochenta o el constructivismo en los noventa para citar algunos casos de los más recientes y sobre los cuales nunca hubo evaluación alguna que justificara su cancelación o sustitución.

En nuestros días, con motivo de la implementación de una reforma curricular en los tres niveles de la educación básica (preescolar, primaria y secundaria), se asume la premisa de que una educación desarrolladora de “competencias” capacitará al alumno para “enfrentarse” al mundo laboral y social. Los maestros saben bien que eso es también una explicación simplista porque pretende ignorar que las relaciones entre educación y el futuro laboral no se reducen a un polisémico concepto de competencia o de calidad. La experiencia de nuestro país y de otros países en ese aspecto han demostrado que no deben ignorarse los elementos que se refieren al contexto demográfico, la cultura y el tejido social amalgamados y articulados, factores que no por ignorarse o citarse dejan de existir.

La cuestiones anteriores no son menores como no son menores las preguntas que el público hizo al programa, dos de las cuales no tuvieron respuesta seguramente por causas ajenas a la capacidad y deseos de ambas funcionarias. Dichas preguntas se refirieron al lugar que ocupa Veracruz en la tabla nacional de logros en la prueba Enlace y por qué los índices en aprovechamiento escolar de alumnos premiados no siempre se refleja en los índices grupales en cada caso. Los autores de las preguntas sostienen que los méritos de alumnos destacados hechos públicos muestran habilidades y conocimientos atribuidos a la individualidad de los niños y adolescentes que pasan por el aula y no siempre, a la calidad del trabajo docente en cada caso y asignatura de aprendizaje.

De las cosas mencionadas por ambas funcionarias, es justo reconocer la defensa que hicieron sobre el relevante papel que desempeñan los maestros en toda esta tarea de reformas y modas curriculares. Fortalece el argumento de que los maestros no son responsables únicos de la poca o mala calidad educativa, como suelen decir quienes muy poco saben de educación, pero que tienen eco en su afán de construir una presión de orden moral y oficial, con propósitos que no son los de la calidad educativa sino liberar al Estado de su obligación constitucional para garantizar la educación pública a todos

Sería muy conveniente para la autoridad y la opinión pública saber si este incuestionable entusiasmo de los maestros reconocido por la autoridad, es resultado de la persuasión sobre las bondades de las reformas educativas o es producto de la actitud conciliadora, disciplinada y resignada, frente a las obligaciones que las circunstancias legales o profesionales o ambas circunstancias rodea a los docentes frente a grupo. Ojalá pueda la opinión pública contar con una u otra cosa. Sería muy plausible. www.escritoresporlaeducacion.blogspot.com

viernes, 19 de marzo de 2010

Educación y sociedad... binomio alentador

EDUCACIÓN Y SOCIEDAD… BINOMIO ALENTADOR


Lilia Patricia Ruiz Ruiz

(Escritores por la Educación, A.C.)

El ámbito educativo contempla una diversidad de situaciones que impactan, de manera notable, en los entornos sociales donde los estudiantes se desenvuelven. La educación ha estado respaldada por la participación directa de maestros, directivos, estudiantes y padres de familia; en este sentido, se podría augurar éxito para subsanar carencias sociales, pero no es así. Hace falta establecer con precisión cuáles son los roles que cada instancia debe desempeñar; en estos tiempos se busca una participación directa que reconstruya a la comunidad, que integre los saberes a la realidad, y que esté más vigilante respecto al proceso formativo de los estudiantes. Por supuesto que educar es un proceso compartido, de ahí que ningún personaje quede excluido de este compromiso social, pero sí que promueva cambios culturales y actitudinales, en pro de una educación de calidad, comprometida con las necesidades ciudadanas.

La exigencia de que los padres participen y contribuyan a definir, desarrollar y evaluar el proyecto educativo en el que se educan los hijos, se debe al reconocimiento de las debilidades del sistema escolar para generar los frutos que promete o lograr los fines esperados.

Actualmente la participación de los padres en el aspecto educativo se ha fortalecido, a fin de aplicar nuevas formas de control en la educación. Ha sido la evolución social y las costumbres lo que hace a la escuela un espacio socializador que ejerce funciones que la familia desempeñaba: la preparación para el trabajo, el acceso a la cultura y las oportunidades de socialización.

Al delegar muchas funciones de los padres a la escuela (instancia socializadora), la familia se centraba en las relaciones afectivas; las escuelas se concibieron como espacios públicos para el ejercicio de una forma de vida privada, no familiar, por parte de los estudiantes. Esto implicó que los padres fueran más permisivos, porque ya no tenían mucho que imponer a los hijos, dado que el aprendizaje de la vida en sociedad se delegó a la escuela y a los iguales. Hubo, entonces, una independencia de los estudiantes. Ahora las escuelas representan un nuevo espacio donde crecer, alejados de la familia; ellas se concibieron sustitutas de los padres, su autoridad y sus funciones. Hoy la situación es distinta; los padres exigen participar en la educación, a raíz de la desconfianza, de la ineficiencia concebida, de la carencia de valores (aspecto que se percibe constantemente).

La educación áulica está muy arraigada en el sentido común y en el saber hacer. Ser profesor implica transmitir, comunicar estímulos, disponer de gustos por conocer, dirigir procesos de aprendizaje, tratar a personas, guiar a seres en desarrollo, entre otras acciones.

En estos tiempos, la escuela se ha convertido en familia y a la inversa; no hay una separación de funciones. Los profesores se transfiguran algo en padres, y éstos en profesores. Así, el niño queda preso en el triángulo formado por el Estado, los padres y los profesionales de la educación. Las escuelas, al asumir funciones de la familia, educan a hijo”, aunque al hacerlo como institución pública educan a ciudadanos.

La colaboración entre familias y escuelas (maestros) es la fórmula para subsanar el estado al que nos ha conducido la evolución social, al separar a la vida familiar de otras esferas de socialización. Por ello, se trata de crear, en torno a las escuelas, comunidades relacionadas por lazos firmes que acerquen a las personas hacia proyectos que incluyan; en concreto, de recuperar las relaciones humanas a fin de no afectar nuestro presente ni futuro.

Las propuestas de responsabilizar sobre la educación de sus hijos a los padres, implica dar legitimidad al accionar de las escuelas en momentos en los que las insatisfacciones acerca de la educación son evidentes. El movimiento de “recuperar la educación para los padres” puede articularse mediante un bienestar psicológico, laboral, cultural y social, que cuida del ser humano (cuerpo, salud y mente), que busca la felicidad, el desarrollo personal, integral, y la mejora de la sociedad.

La escuela no está aislada del resto de la sociedad, ni del mundo familiar; para que ésta cumpla sus misiones (que no se quedan sólo en la transmisión de contenidos) y para que no quede aislada en el mundo circunscrito a sus ritos, hay que restablecer los lazos con la comunidad en general y las familias en particular.

La participación de los padres se centra en: colaboración y complementariedad entre escuela y familia (como apoyo a la escuela -proveedores, colaboradores en la disciplina, ayuda en tareas escolares). Los padres deben comprender el proyecto de la educación escolar e identificarse con él; deben desempeñarse como coeducadores en las escuelas.

Bajo este enfoque se han llegado a proponer escuelas para padres, encaminadas a hacerles partícipes de los modelos de educación que se practican con sus hijos y poder coordinar la influencia de los dos ambientes.

Los padres más cultos serán más sensibles a esa necesidad de colaborar con las escuelas y también pueden ser los más críticos con ella. Los padres menos cultos aceptarán la razón de la escuela con más pasividad o más confianza, aunque podrán prestar menos colaboración.

Las prácticas de participación de agentes externos necesarios para las escuelas nos están indicando nuevas vías de legitimación de la escolaridad; se aspira con esto a mejorar los resultados académicos, se evitan insatisfacciones, se distribuyen responsabilidades, entre otras cosas.

La educación debe ser un proceso que implique la contribución de todos los sujetos involucrados en el desarrollo intelectual de los seres humanos. Padres, maestros, estudiantes, sociedad en general, deben luchar como una entidad a fin de fortalecer afinidades y recuperar espacios sociales que fortalezcan valores. www.escritoresporlaeducación.blogspot.com

viernes, 12 de marzo de 2010

Haití, su (des) olvido

Haití, su (des) olvido.


Por LuisGerardo Martínez García



Haití ocupó las primeras planas a ocho columnas y llenó las pantallas de la televisión por unos días, el motivo: el terremoto del 12 de enero en que fallecieron cerca de 300 mil, de una población de 8,924,553 habitantes. Países, organismos no gubernamentales, asociaciones filantrópicas y grupos lucrativos se volcaron, manifestando apoyos y condolencias. Haití, el país más pobre de occidente se vio rodeado de reflectores hasta la aparición del terremoto de Chile, este 27 de febrero.


Amaneció ese sábado y casi todos ellos empacaron maletas; migraron. Haití ante este acontecimiento ya no es redituable para los que hacen del fenómeno mediático un comercio con oferta y demanda. Hoy Haití es vuelta de hoja; está en segundo plano. Es un volver al Haití de siempre: el olvidado, explotado, marginado.

Haití vuelve a ser su color negro esclavizado, pero rebelde.; ese olor a libertad subyugado. Es ese país con adjetivos muy severos: pobre, antidemocrático, explotado y analfabeta. Haití es su gente; esa gente que hoy duerme bajo enlonados que sólo cubren en parte el frío que penetra, que quema, que enfría. Gente que se puede enorgullecer por vivir en el primer país de América Latina en haber logrado su independencia, que pudo librarse también de los dictadores de Francois Duvalier (de 1957 a 1971), y posteriormente de su hijo Jean Claude (de 1971 a 1986). Gente que en sus pesares defiende a sus mujeres, sus hombres y sus derechos. Haití es su niñez, famosa por el signo de dólares que en la frente llevan; niñez vendible que en su tristeza ríe, brinca, baila; niñez convertida en papel moneda, en estadística, en nada. Niñez que también está en la fosa común entre los 300 mil que serán el dato duro, histórico en el porvenir. Niñez que está también en algún país desconocido a expensas del buen corazón que lo transportó hasta el otro lado del mundo, por horas y sin papeles, pasando ríos, montañas, fronteras sin que nadie antepusiera la Ley.


Es verdad, Haití es ahora la posibilidad del mercado para aquellos inversionistas que ven 8 millones de potenciales consumidores aproximadamente. Los estudios de mercadotecnia darán cuenta con seguridad de los servicios e infraestructura rentables en una nación destrozada, lloviendo por fuera y llorando por dentro. Millones de dólares son el motivo principal de aquellos que buscan ir o quedarse a mediano y corto plazo en Puerto Príncipe y sus provincias, no para levantar paredes, sino para recoger dinero invertido o donado, administrado por los menos ante la inmoralidad de la burocracia caótica y las manos ambiciosas, provistas de simulaciones… favores cobrados.


Las cicatrices de Haití permiten leer la historia con mayor claridad: esas, las del corazón, las del amanecer, las del despiadado, las del imperio, las de sistema, las de la desesperanza que en las esquinas engaña a unos y asombra a otros. Las cicatrices en América Latina y el Caribe dan cuenta de las heridas que derraman sangre y lágrimas en las madres que resguardan sus vivencias, sus recuerdos en las chozas de la montaña, la playa y la ciudad; cicatrices que relatan en la piel el desgaste de la desolación, del olvido, de la pobreza. Cicatrices que con mayúsculas escriben relatos en el corazón y lo fortalecen para estar, para seguir, porque las cicatrices duelen y rememoran lo vivido… lo padecido, pero no matan. Lo que no mata en nuestro continente se cuenta, se canta, se festeja para que los otros sepan que estamos en vida o en muerte con nuestras cicatrices, con nuestra historia.

Guarda silencio el Haití del siglo XXI. Los demás se han ido. Hoy cuenta sus muertos, levanta los ladrillos, mira sus muros, apuntala sus techos. Mañana el amanecer haitiano será otra vez casi el mismo, con su resplandor y sus sombras. El atardecer estará siempre acompañado del anciano que lo perdió todo, de su charla recordando esos años de lucha por lograr libertad. En tanto que el anochecer estará rodeado de ese toque de queda natural, sui generis; en Haití la noche se hizo para guardar los recuerdos y compartirlos en francés, inglés, español… el que sea: Demain serai quelque jour (mañana será otro día). Seguirá levantando muertos, escuelas, hospitales, esperanzas, revoluciones con el pensamiento libre que hasta ahora mueve los pies descalzos del que sufre sin caer ante el tirano. Seguirá hablando francés pero no pensará como el francés.


Haití ex colonia francesa; país exportador de café y azúcar en un 40 y 60 por ciento de lo consumido en Europa, también ha experimentado la exportación de esclavos, mujeres y niños. Fue en 1804 cuando se crearon las condiciones para una violenta revolución. Al igual que otros países que han luchado por su independencia, le costó desprecio y bloqueo por parte de las naciones poderosas del mundo. Haití vuelve al olvido de los otros, pero no de sí mismo. El fenómeno mediático atraído por el mundo del comercio internacional, lucra con imágenes de muerte y sufrimiento en zonas afectadas; al confundir información con reality show, la atención se centrará en el siguiente acontecimiento difundible (porque hay otros vetados) convertido en distractor, mientras que problemas de seguridad nacional (hambre, pobreza, agua, seguridad) se ocultan, se guardan para mejores ocasiones. Ahora toca a Taiwán que con el tiempo también nos contará su historia, después… no se sabe. ciudadmexico@hotmail.com

lunes, 8 de marzo de 2010

La mujer en la docencia.

La mujer en la docencia

Julieta Hernández Dorantes
Escritores por la educación A. C.

“No se nace mujer, se llega a serlo”
Simone de Beauvoir


La docencia ha sido una profesión tradicional e históricamente femenina. La primera escuela normal que formaba en la técnica y práctica del sistema lancasteriano en 1823 era sólo para mujeres. Sólo que los espacios de poder en el sistema educativo a nivel estructural-organizativo han sido ocupados por hombres; se piensa son más idóneos para ocupar los puestos directivos, al proyectar mayor firmeza y autoridad que las mujeres.
Aún en años recientes existía segregación por género, exclusión y rechazo a las solicitudes de empleo de las docentes que no demostraran estado de ingravidez a través de un certificado médico; hoy día también al asignar puestos directivos en las escuelas existe una inequidad que coloca a las mismas en un colectivo, en el que pese a ser mayoría, su vulnerabilidad e invisibilidad es latente en el ámbito educativo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Mujeres en México (Inmujeres), cuyo objetivo general es promover la no discriminación, la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros, encontramos que en México hay un millón 11 mil 322 mujeres maestras, el doble de maestros que se contabilizan con 642 mil 208, la distribución de los maestros y maestras depende del nivel que se imparta. Por mencionar algunos de los datos encontrados podemos valorar que predominan las mujeres como profesoras en preescolar con el 94.8 por ciento, en la primaria el 64.2 por ciento; en la secundaria se distribuye 49.4 por ciento mujeres y 50.6 hombres y en el nivel medio superior, el porcentaje de maestros es más alto con 56.1 por ciento.
Los datos anteriores nos demuestran que las mujeres han alcanzado un número importante y una presencia significativa en el ejercicio de la docencia; sobre todo en el nivel básico, ya que en el nivel superior ha logrado un menor posicionamiento.
Históricamente ser maestra es una profesión aceptada socialmente por ser compatible con el rol de madre y esposa, ya que le permite cumplir con labores domésticas; se puede aseverar que las docentes tienen una doble alternancia en la articulación del trabajo académico y el extra doméstico; además de ser productoras de lazos afectivos, de crianza y aprendizajes en los niños.
La conquista de nuevos espacios sociales y laborales no han liberado a la mujer de sus responsabilidades en los espacios tradicionales, lo que hace difícil la compatibilidad de los roles de ámbito personal con el profesional. Dicha situación le conlleva a asumir roles de una sociedad tradicionalmente estereotipada, introyectándolos de manera inconsciente, implícita y explícitamente como un mandato en respuesta a un orden social, estimulando una domesticación de las docentes y una falta de reconocimiento a sus cualidades, virtudes como trabajadora de la educación.
Los discursos, mitos sociales en torno al rol de la docente se ordenan, legitiman y disciplinan definiendo los estereotipos que se tienen que asumir, determinando funciones que son una prolongación del seno familiar lo que desencadena acciones de desigualdad y subordinación en los espacios educativos, generando un trato misógino, violentando las interacciones de género.
Las maestras generalmente son mujeres que construyen y producen en situaciones de adversidad, experimentando diferentes vicisitudes de un contexto sociocultural construido por hombres, ríspido y subyugante, agregando la situación de un sueldo de baja remuneración con ínfimas oportunidades de crecimiento profesional.
Más allá de cualquier discurso se deben plantear objetivos en común para mejorar las relaciones de género, crear nuevos espacios en el desempeño de la docente con la finalidad de construir una educación inclusiva verdadera, deconstruir la condición humana para generar una relación plena entre tod@s, construyendo otra realidad no excluyente e igualitariamente justa. www.escritoresporlaeducacion.blogspot.com

lunes, 1 de marzo de 2010

Las finalidades de la educación

Las finalidades de la educación
Gilberto Nieto Aguilar
(Escritores por la Educación, A.C.)


El Plan de estudio 2006 de “Educación básica. Secundaria” establece que el Artículo 3° constitucional, la Ley General de Educación y el Programa Nacional de Educación respectivo “concretan el compromiso del Estado Mexicano de ofrecer una educación democrática, nacional, intercultural, laica y obligatoria que favorezca el desarrollo del individuo y de su comunidad…”
En la articulación de la educación básica, se especifica el “perfil de egreso que define el tipo de ciudadano que se espera formar en su paso por la educación obligatoria”… como un referente necesario para el trabajo del maestro en el aula. Las competencias que se propone desarrollar irán encaminadas a facilitar la participación en la sociedad, resolver problemas de carácter práctico, mejorar las formas de convivencia, ampliar las expectativas de vida y aprender a manejar la información.
El currículo es un punto de partida esencial, pero condiciona su efectividad a la organización del sistema educativo para hacerse presente, a la disposición de la escuela para interpretarlo, al trabajo y la responsabilidad de los profesores, al interés y la colaboración de los padres de familia, al acompañamiento de las autoridades escolares, todo esto, dentro del contexto social de cada escuela.
Afuera, la educación extramuros determina valores, actitudes y filosofías de vida. Adentro, los centros escolares de educación básica luchan para llevar adelante las finalidades de la educación formuladas en los documentos citados, y para darle un sentido práctico y pedagógico al trabajo escolar. Un par de ejemplos nos pueden servir para valorar la importancia de la educación fuera del aula, especialmente la familiar.
En el hogar, primer espacio educativo, tradicionalmente la mujer juega un papel trascendental con las hijas y los hijos. Ante la necesidad de tener un rol activo en la economía familiar, la mujer madre lucha por conjugar el papel de mujer trabajadora, terminando en un ser y hacer polivalente que está transformando la organización de la familia y el papel que ha representado el hombre.
Un caso para analizar son los papás frágiles y las madres demasiado solícitas, pues convierten a los hijos en niños sin límites, incapaces de soportar un “no”. Cuando estos asisten a la escuela, sufren problemas de adaptación. Tal vez los padres tuvieron a su vez padres autoritarios y no quieren repetir el modelo. O la permisividad es una forma de compensación por el poco tiempo que les dedican.
Dejar que los hijos hagan lo que les venga en gana no es el mejor camino para lograr el ideal de la felicidad. No hay un camino seguro, pero en el viaje se necesita disciplina, libertad, ética, equilibrio emocional, sentido de ciudadanía, autoestima, evolución y desarrollo de las capacidades, expectativas claras de lo que se quiere y espera de la vida, cosas que supuestamente deben aprenderse y desarrollarse en la familia, en la escuela, en la Iglesia, en el reflejo de la autoridad y el gobierno, en los medios de comunicación y en la sociedad.
La falta de correspondencia entre lo que hay que aprender y las enseñanzas y ejemplos que se recogen, genera confusión y cinismo en los menores y en los jóvenes, de tal manera que terminan reproduciendo las actitudes y las formas de ser más usuales, sin distinguir la incongruencia entre el decir y el hacer, ni la diferencia entre el ser y el deber ser.
Con la evolución de la sociedad del siglo XXI, señala Içami Tiba que “los hijos empiezan a convivir con personas ajenas a su familia desde los dos años de edad”. En ocasiones antes. Además, “con los estímulos de los avances tecnológicos, juegos electrónicos, Internet, videojuegos, teléfonos celulares con mensajes, fotos y correos electrónicos, los niños absorben una identidad global a veces más fuerte que la familiar” (“Quien ama, educa”, Santillana Ediciones, México, 2009).
La escuela compite con la educación que se recibe fuera de aula, muchas veces más poderosa, sensorial y atrayente que la pedagogía escolar. Y por otro lado, habría que hacer un análisis profundo de la sobreprotección de algunas familias y del propio Estado sobre la conducta de los menores sin fijar límites que eduquen y les ofrezcan recursos para resolver problemas sin afectarse ni afectar negativamente a los demás.
gnietoa@hotmail.com

martes, 9 de febrero de 2010

Crisis de identidad y orgullo nacional, La Competencia Digital y Tratamiento de la Información

CRISIS DE IDENTIDAD Y ORGULLO NACIONAL.
Por Lisardo Enríquez L.
(Escritores por la Educación, A. C.)

La Universidad Nacional ha tenido rectores ejemplares, mexicanos de excepción, si se me permite. Tal es el caso del Dr. José Narro Robles, rector en funciones, quien dijo en reciente entrevista que concedió a la Revista Educación 2001, Número 175, de diciembre de 2009: “tengo una argumentación sólida, para afirmar que México es un gran país. México tiene muchísimas cosas de las que se puede sentir profundamente orgulloso, satisfecho; muchos eventos de su historia nacional revelan a México como un gran país. México es un gran país”.
Cuando explica cuáles son esas cosas que nuestro país tiene, cita lo extenso de su territorio; que hay costas, montañas, bosques, selvas y desiertos; que es muy rica su biodiversidad; que tiene una gran cultura; que es uno de los núcleos de la civilización universal. Dice que la grandeza se puede aquilatar viendo lo que hemos avanzado en salud, educación, comunicaciones, servicios básicos, vivienda, etc. Y dice que también hay conflictos y problemas por resolver. Que lo que se ha logrado avanzar ya no es suficiente en este momento; “que nos estamos atorando, nos estamos rezagando”. Que este país tiene que cambiar. Que “México tiene que cambiar el modelo de desarrollo, comprendiendo todos sus componentes: el económico, el social”.
Por otra parte, opina que la educación es una de las mejores herramientas para que una sociedad pueda transformarse. Bueno, si, aunque no es la educación en estricto y único sentido la que va a cambiar por sí sola a la sociedad. Pero, desde luego, es un elemento fundamental, y puede ser una palanca que coadyuve con el todo para alcanzar esa transformación. Por supuesto, se requiere de una nueva visión y de cambios en la estructura económica, política y social, que sirvan de marco y acompañamiento a una nueva sociedad que se construya con un fuerte impulso de la educación. A México le urge abatir la desigualdad social, es una de las naciones con mayores índices en este aspecto. También le urge un sacudimiento de la conciencia colectiva, que se logrará con un liderazgo claro y directo en todos los niveles, integrando a todos los ciudadanos.
En cuanto al tema de la educación, ya alguna vez lo dijo el investigador Pablo Latapí: “la política educativa está urgentemente necesitada de una fuerte dosis de pensamiento utópico que integre sus acciones en un horizonte de valores humanos y sociales”. En ese sentido, la educación tiene en sus manos la obligación de formar ciudadanos que estén orgullosos de su nacionalidad; que sepan que comparten valores y fines comunes a la mayoría; que sean personas cultas y analíticas, que aprecien la belleza, el amor al trabajo, y que desarrollen la capacidad de comprender el bien, de tal manera que puedan enfrentarse a las situaciones cambiantes de la actualidad y del futuro inmediato.
Sin lugar a dudas, en el campo de la educación el eje es el maestro. Razón por la que éste debe tener una alta conciencia de su responsabilidad y una formación general y específica que le garanticen ser guía del desarrollo de estudiantes independientes, con alta capacidad de desempeño desde la educación inicial hasta las especializaciones y los posgrados. Ante estas exigencias, hace falta revisar, y replantear, las líneas y los procesos de formación y actualización de los docentes. Hay autores como Carlos Ornelas, que afirman que la formación intelectual del maestro es deficiente. Si esto es así, se tiene que dar un giro completo a esa formación. La preparación de las nuevas generaciones tiene que ser en serio. Esto obliga a cambiar muchas otras cosas que quedan de tarea, con el propósito de superar la crisis de identidad de la que habla Roger Bartra, y para recuperar el orgullo Nacional al que se refiere el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.




La Competencia Digital y Tratamiento de la Información


Luis Alberto Ortiz Castañeda
(Escritores por la Educación, A. C.)

El otro día navegando por Internet me encontré con una conferencia dictada por el Profesor Jordy Adell, de la Universidad de Castellón, misma que se llevó acabo en el mes de abril de 2007 en Santander, España. De manera general expuso cómo el Ministerio de Educación y Ciencias (el equivalente a nuestra Secretaría de Educación Pública) decretó en diciembre de 2006 “las enseñanzas mínimas y competencias” que deberían tener los alumnos de primaria y de ESO (Educación Secundaria Obligatoria) integradas a una estructura enfocada básicamente en: Objetivos, competencias básicas, áreas del conocimiento y criterios de evaluación de las mismas. Dentro de las competencias básicas mencionan las competencias digital y de tratamiento de la información, para primaria y para ESO entre otras. Mientras en otros países esta competencia esta dividida en dos, por un lado la competencia de tratamiento de la información de esencia bibliotecaria y la competencia digital de esencia informática, mencionando para ambos casos que debe de desarrollarse el uso de la tecnología como herramienta de aprendizaje.

Pero la pregunta que inmediatamente salta a nuestra mente es ¿cómo se manifiesta la competencia digital y de tratamiento de la información en los objetivos, en dónde esta en los bloques de contenidos de cada asignatura y cómo se aplica esta competencia en los criterios de evaluación? Tal pareciera, salvo honrosas excepciones, que los ideólogos de la educación en España, al igual que en nuestros países de América Latina, desarrollan muy bien el ¿qué hacer? Pero se les olvida detallar el ¿cómo? y ¿en dónde hacerlo? Una definición de competencia digital emitida por la empresa “”Skills”, dedicada a los servicios educativos, nos dice que es la “habilidad para usar la tecnología digital, las herramientas de comunicación y/o redes para acceder, gestionar, integrar, evaluar, crear y comunicar información ética y legal a fin de funcionar en una sociedad del conocimiento”. Esta definición también puede ser encontrada como alfabetización digital o alfabetización en el uso de las Tics. Ahora bien, para utilizar o desarrollar esta competencia digital debemos tener en cuenta tres grandes dimensiones, en primer término la cognitiva, es decir el desarrollo de procesos de aprendizaje, conceptos, principios, etc.; en segundo lugar la dimensión ético legal, se debe cuidar los derechos de autor aunada los aspectos sociales y sus repercusiones con el entorno, y la tecnológica o procedimental, aquí cabe mencionar un fenómeno que se ha presentado en las últimas épocas, estamos ante generaciones de niños, adolescentes y jóvenes que en este aspecto tienen mayor conocimiento en el manejo de las Tics que los profesores, cosa que se pensó imposible que llegara a pasar durante mucho tiempo, pero ahora ellos buscan información en Internet, hacen blogs o páginas web, bajan música, transitan por las redes sociales y suben sus fotos, gustos e intereses. Por lo tanto urge capacitar a los docentes en el desarrollo de la competencia digital y del tratamiento de la información pero con enfoque en actividades de aprendizaje, por que muchas veces los docentes caemos en el error de utilizar las computadoras para hacer lo mismo que hacíamos en el pizarrón, o con las láminas ilustradas, y entonces si hay uso de la tecnología, pero innovación pedagógica y de actividades de aprendizaje no hay mucha.

Lo primero que se debe estimular con la competencia tecnológica es la creación, la innovación, la comunicación y la colaboración para que esta competencia sea eficaz y eficiente, presentada a través de actividades didácticas en todas las asignaturas del currículo pues la pertinencia de la competencia permite la tranversalidad en todas las materias.

Esto nos lleva a mencionar que para que una actividad de aprendizaje basada en la competencia tecnológica o de alfabetización múltiple sea significativa, debe ser analizada, no basta con buscar y presentar la información debe ser interpretada, y así crear información nueva, que se pueda compartir, discutir y enriquecer, así evitar lo que pasa en muchas escuelas en México y que conocemos como una costumbre en nuestros alumnos el copiar y pegar, pues si esto se presenta no hay un aprendizaje cognitivo sólo el uso de la herramienta tecnológica y presentación de la información sin análisis y sin reflexión.

Entonces para evaluar una competencia digital necesitamos definir un problema o necesidad de información, acceder a la información que necesitamos, gestionarla para hacerla accesible a los demás, integrarla con las ideas previas del estudiante o con otras ideas colaterales, evaluar la fiabilidad o validez de la información, crear nueva información con los elementos que hemos adquirido y compartirla o presentarla con las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestro alcance en México, sería muy interesante que los docentes lo hiciéramos con nuestros alumnos en nuestras escuelas, utilizando las aulas de medios instaladas en las mismas, manipulando plenamente la enciclomedia para primaria y la mediática para Telesecundaria o sumándose los proyectos colaborativos que tiene el ILCE en su pagina de Red Escolar, por poner solo algunos ejemplos, motivando a los alumnos a crear y compartir sus proyectos, los alumnos son de naturaleza narcisista, les gusta mostrar sus creaciones, ese puede ser el gran eslabón con las actividades didácticas y así desarrollar esta competencia propia de nuestros tiempos, en donde la educación no se escapa de la globalización.

jueves, 28 de enero de 2010

El sentido de educar, una política de Estado

EL SENTIDO DE EDUCAR, UNA POLITICA DE ESTADO
Por Avelino Reyes Pech
Escritores por la Educación, A.C.

“El Ministerio de Educación del gobierno mundial
está en pocas manos”
Eduardo Galeano

A principios del mes de diciembre de 2009, con una diferencia de apenas casi de dos días, los diputados de la actual legislatura de Veracruz tuvieron la oportunidad de ser destinatarios directos de dos discursos opuestos sobre la educación. El primer día del mes, el Dr. Víctor Arredondo Alvarez, Secretario de Educación de Veracruz, en congruencia con el Informe del Gobernador Fidel Herrera centró su comparecencia en cifras y estadísticas, estilo muy común en los informes gubernamentales: avance porcentual de metas fijadas, “ganancia” en la prueba ENLACE (Evaluación Nacional del Logro Académico en Centros Escolares), mención de los ejes de la política implementada por el funcionario (modernización de la gestión, cobertura y calidad, incremento del número de alumnos, del de docentes, de escuelas, disminución de la deserción y reprobación escolares) y otras citas cuyos referentes empíricos, por su naturaleza, no está al alcance fácil de los ciudadanos o personas atentas a lo que se dice y se hace en el espacio educativo.
Por su parte, en un mensaje leído por su hijo ante el gobernador del Estado, la Dra. Ida Rodríguez Prampolini, en la sesión solemne del día 3 del mismo mes, en ocasión de recibir de manos del Gobernador Herrera Beltrán la medalla “Ruiz Cortines”, presea que anualmente otorga el gobierno veracruzano a hombres y mujeres considerados como ejemplares, centró su oratoria en la existencia de una relación entre arte, cultura y educación. Y en una afirmación significativamente opuesta a la del Secretario de Educación Arredondo Alvarez afirmó contundente y sin excepciones, que “la educación en general está destruida”. Abogó por la humanización de la ciencia y la tecnología, por la necesidad de luchar contra la crisis del individualismo y una sociedad de masas heterogénea. Alertó sobre el peligro que representa la generación intencional y perversa de un antagonismo entre los paradigmas “yo-comunidad”; de la lamentable apología de una sociedad amorfa que nació en el predominio de un mundo burgués que está basado en el comercio, las conquistas de mercados y la expansión territorial afanado sólo en el insaciable deseo individualista de la libertad de hacerse rico y demostrar que lo es.
La diferencia de los mensajes no es menor y es lamentable que los legisladores no se hayan pronunciado ni como cuerpo colegiado ni en lo individual ante dos posicionamientos que se refieren a uno de los principios esenciales de la filosofía de la educación: ¿para qué se educa? Es evidente de que los discursos mencionados no se oponen por simple retórica sino de algo más fundamental, la formación y trayectoria de vida personal y profesional de cada uno de ellos o los intereses que defienden en el contexto de la historia política nacional que en su aspecto educativo de sintetiza en el artículo tercero Constitucional ley suprema de la nación mexicana, fruto de las mentes más lúcidas que le dieron origen.
Cuando el gobernador en su informe al Congreso dijo que “asumimos la responsabilidad de cambiar el sistema educativo que responda a las condiciones reales del Estado, de México y del mundo” no definió como tampoco lo hizo su Secretario del Ramo, si se refería a las condiciones reales de un mercado financiero internacional que significa expansión de territorios y de riqueza concentrada en pocas manos, o de los pueblos que luchan por rescatar justicia y equidad de los intereses imperiales como lo ejemplificó la Dra. Rodríguez Prampolini; si la referencia fue contra la deshumanización de la ciencia y la cultura y a favor de la relación armoniosa entre yo y comunidad o de una política de cambiar beneficios sociales estructurales por la inmediatez económica que mucho daña a nuestro país y a los pueblos latinoamericanos en la defensa de su patrimonio social
El silencio o la complicidad cada vez más frecuente de algunos funcionarios de alguno de los poderes gubernamentales nos permite ver que el mayor peligro de México no deriva del hecho de enjuiciar de manera muy ligera como lo han venido haciendo algunos sectores la conducta docente, sino de algo más sutil: la intención implícita de convertir en política pública la tesis de que no hay más camino que hacer de la educación una mera práctica tecnológica como un fin en sí mismo y desvinculada de las demás producciones sociales. Insistir en que el progreso educativo es un mero acto financiero y voluntarista. Y en ese tenor, justificar las decisiones y prácticas en la materia que por desgracia son contrarias a las preocupaciones que con muchos ejemplos explícita la Dra. Rodríguez Prampolini y muchos ciudadanos que no han perdido el bosque por mirar el árbol.
maestrosescritores@hotmail.com; areyespech@yahoo.com

lunes, 25 de enero de 2010

Profesionalización docente, Pequeñas reformas, Prospectiva educativa

LA PROFESIONALIZACION DOCENTE
(Primera de dos partes)
(Escritores por la Educación, A.C.)


Por: René Sánchez García

La actual reforma curricular a la educación básica, que viene poniendo en práctica la Secretaría de Educación Pública, con el aval del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, vuelve abrir la posibilidad de retomar los buenos proyectos pasados, de poner énfasis en aquellas áreas que la política educativa del gobierno anterior dejó de lado y de proponer nuevas iniciativas que permitan llevar a la educación nacional a la calidad requerida, sin menoscabo de su equidad; impidiendo se instale nuevamente el círculo vicioso de las promesas e ilusiones incumplidas. Ya no son necesarias las reformas parciales, es el momento de la construcción de un modelo educativo que vaya al fondo y resuelva los grandes rezagos actuales y los añejos problemas educativos.
Sigue existiendo aún, una infinidad de temas imprescindibles para la agenda educativa 2006-2012: financiamiento, equidad, calidad, evaluación, actualización docente, etc. Estos grandes temas de la educación nacional y su discusión deben incorporarse al dominio de lo público por una parte; y por la otra, orientar a las diferentes fuerzas políticas del país para trabajar en equipo y no de forma aislada como se ha venido haciendo hasta éste momento, a fin de lograr esa calidad educativa que exigen tanto la modernidad cultural y tecnológica como los nuevos modelos económicos actuales.
Por ello, cambiar por medio de la educación para lograr un mundo humano, justo y fraternal, continúa siendo un ideal vigente en nuestros días; como también lo es el elevar la productividad social, la competitividad y las capacidades para la vida, dentro de un plano nacional de gobernabilidad y gestión democrática. Sin olvidar, hacerla más significativa y dotarla de sentido académico para que pueda insertarse dentro de la actual sociedad tecnologizada, que día a día crea mentes, valores y formas de relación que no concebíamos hace algunos años.


En esta nueva etapa de objetivos y metas, así como en la de procesos y medios para cada uno de los niveles del sistema educativo y en especial para el básico, se exige una construcción colectiva y consensuada de las metas nacionales con los compromisos diferenciados de logro según la realidad y contexto de cada entidad federativa y, por ende, de apoyos diferenciados.
Luego entonces, una estrategia eficiente será centralizarse en los aspectos urgentes del aula escolar, esto es, orientar las actividades, los programas y proyectos a temas que se refieran a los asuntos del aula. En otras palabras, convertir el aula en el centro de la educación, de donde emanarán los futuros temas, políticas y proyectos nacionales educativos a realizar. (Continuará)


maestrosescritores@hotmail.com



LA PROFESIONALIZACION DOCENTE
(Segunda y última parte)
(Escritores por la Educación, A.C.)


Por: René Sánchez García.


La profesionalización de los profesores de educación básica, implica tanto la formación inicial a través de la transformación estructural de la educación normal, como de estrategias diversificadas para la formación en servicio. Asimismo, atender de manera explícita y sistemática la profesionalización de los docentes en la educación media superior, superior y la destinada a los adultos.
En los últimos ocho años no se ha revisado el proyecto de formación de profesores, tampoco se ha valorado el impacto que ha tenido el actual plan de estudios de las escuelas normales. No sólo se eliminaron asignaturas de carácter conceptual como filosofía de la educación, teoría pedagógica e historia de la educación, sino también, se eliminaron algunas didácticas especiales, psicologías del aprendizaje enfocadas al niño y al adolescente y hasta la teoría de la evaluación. Se colocó al libro de texto de primaria como la guía conceptual de lo que debe aprender un estudiante para hacerse profesor.
Actualmente, la gran mayoría de los profesores se forma estudiando en estos materiales y no dentro de una bien planeada y actualizada profesionalización que provenga de sus propias necesidades e intereses y no mediante la imposición de teorías y modelos ajenos a nuestra realidad educativa.
Por ello, es recomendable no sólo identificar los múltiples elementos que existen en el debate didáctico actual, con la finalidad de proponer una formación docente que permita restituir el sentido del acto educativo; si no fundamentalmente, si acercar la formación docente a ambientes universitarios, diversificar los planes de estudio de formación de suerte que puedan conformar proyectos diferenciados y eficientes de formación y posteriormente comparar resultados.
Mientras desarrollamos y adquirimos una cultura de calidad en la formación y acceso a la docencia, debemos construir instituciones que nos ayuden a nutrir dicha cultura. Instituciones autónomas que certifiquen a centros de formación de maestros, que registren, certifiquen, promuevan y exijan la actualización y la profesionalización.

La Secretaría de Educación Pública y demás autoridades educativas estatales y municipales, deben facilitar un engranaje de instituciones y recursos para la formación, registro y certificación de maestros, directivos, supervisores e inspectores. Tal y como lo expresa Eduardo Andere: “La profesionalización de la tarea educativa en la enseñanza, dirección escolar y aprendizaje debe ir por encima de cualquier otro criterio o arreglo”.

maestrosescritores@hotmail.com


Pequeñas reformas

Gilberto Nieto López
(Escritores por la Educación, A. C.)

Otro despertar comienza acogiéndonos con heladas manos en tiempos tempranos. Este año 2010 comienza con un frío terrible, crudo, despiadado, atroz, quizá producto del cambio climático que sufre el planeta, que nos precisó a salir de nuestros hogares únicamente por trabajo y algunos compromisos apremiantes.

Transitando por una concurrida calle de nuestra querida Ciudad de las flores, llegué a un entronque que sólo podía cruzar bajo la venia de algún amable conductor, así que comencé a esperar. No recuerdo el tiempo que tardó mi pie sobre el freno del automóvil, pero un malestar provocado por el frío indujo la entrada del freno de mano.

Con una prolongada espera que pretendía estrechar mi templanza, condimentada con una armónica sonata de claxon tras de mí, solicitando impacientemente la entonación de una estrepitosa sinfonía de caucho. Me pregunté ¿Por qué respetamos el 1 x 1 cuando se anuncia con un letrero, y no lo hacemos cuando debemos inferirlo?

Ese melódico ambiente me hizo recordar una cita de Mahatma Gandhi, “Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a cambios trascendentales”; México es un país hermoso realmente, con una variedad natural impresionante, una rica diversidad cultural y gastronómica, lleno de personas que están dispuestas, a pesar de las carencias que llegan con los aumentos de este año, a quitarse el abrigo para que un amigo no pase frío. Entonces, por qué algunos pueden atentar en contra de un conocido, sentirse orgullosos por escabullirse entre la fila del cine, comentar con agrado cómo humillaron a un compañero de clase, excusarse para evadir el trabajo, filtrarse en la espera del semáforo para salir antes que los demás, hacer caso omiso a los señalamientos de tránsito y un sin fin de circunstancias más. Claro que el suceso más apremiante en ese momento era el por qué no daban paso los vehículos.

Realmente no debemos esperar que esas “pequeñas reformas” emanen de un régimen gubernamental que nos obligue jurídicamente a realizar o dejar de hacer ciertas cuestiones. Esas reformas, aunque puedan parecer insignificantes, deben comenzar en el corazón de aquella persona que está tras el volante, frente a un pizarrón, detrás de un escritorio, sobre una banqueta, a la cabeza de un hogar y cualquier otro lugar que nos podamos imaginar. Si comenzamos ahora, tal vez nos toque gozar de sus beneficios en unos años, no necesitamos ir a otro país para deleitarnos de una buena cultura vial, una corrupción extirpada de la médula social, la gentileza de las personas y una mejor calidad de vida. Ya lo dijo Gandhi una vez, “ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria”.

Cuando por fin me percaté de que podía pasar, apresurado, quité el freno de mano y metí la velocidad; sin embargo, un automovilista vio mis malas intenciones de cruzar, por lo que aceleró su marcha. Ahora las composiciones musicales que los automovilistas interpretaban, rememoraban los años de preparatoria, sin mencionar varios adjetivos calificativos y el recuerdo de una mujer que quiero con toda mi alma.

Ya con la templanza un poco más disminuida y muchas ganas de solicitarle al conductor de atrás que hiciera flotar su unidad por sobre la mía, recordé que Winston Churchill definió al éxito como el ir de fracaso en fracaso sin desesperarse. Cuando por fin me había habituado a escuchar esas piezas musicales como si evocaran a Mozart o Tchaikovsky, una joven de escasos 20 años me dio el paso. No pude ocultar la sonrisa en el rostro mientras agradecía con vehemencia aquel gesto de amabilidad, la señorita asintió con la cabeza y me devolvió la sonrisa. Por fin había cruzado esa transitada calle.

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Prospectiva educativa, una reflexión.
Marco Antonio Figueroa Quinto
(Escritores por la Educación AC)

Inicia el año 2010; muchas esperanzas, ilusiones, metas y promesas nos hemos trazado, pero sin duda que el colectivo docente de nuestra entidad puede proponerse el mejorar no sólo los resultados de la prueba Pisa/Enlace, proyecto comparativo de evaluación impulsado por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Sobre todo en un contexto complicado de crisis mundial y comunicación global a la que todos tenemos acceso sin restricciones pero que han impactado fuertemente los cimientos de nuestra sociedad; quizá la única manera de recobrar parte de tal caos, pueda ser subsanado por la inteligencia, experiencia y sentido común de los profesores, que haciendo estas consideraciones podrán lograr el éxito de su empresa. Independientemente de las estrategias que los docentes apliquen en sus diferentes centros de trabajo -hermosos laboratorios donde se forja la niñez y juventud de nuestro país-, hoy proponemos cuestiones que deben de ser seguidas con el entusiasmo y la verticalidad que muchos hemos profesado, lo que seguramente contribuirá para alcanzar los objetivos propuestos. Para ello debemos saber que lectura y escritura son experiencias que relacionan los conocimientos adquiridos, experimentados y vividos con otros nuevos y desconocidos, y así como se aprendió a hablar y escuchar, tenemos que practicar de igual manera la escritura y la lectura de manera sistemática y continua, lo que nos posibilitará dominar mayor información y mejores conocimientos, ya que al no tener en cuenta lo anterior, como parte de nuestras deficiencias, falta de oportunidades, negligencia, desinterés o nula motivación, nos hará parecer ante los ojos de los demás como ignorantes, neófitos e iletrados, lo que no debe de ser ¿O si?

La posición educativa del docente lo tiene que llevar a ser una persona realista, crítica y consciente del medio en que está ubicado, permitiendo el uso de información con que los alumnos cotidianamente tienen contacto, para trasladarlos a planos diferentes y de mayor complejidad, lo que les permitirá un mayor aprendizaje y la comprensión de su entorno, dejar de irritarse ante cosas nuevas como una rutina que no es más que un freno peligroso en la vida que asciende; ponerse en concordancia con su tiempo, lo que permitirá fortalecer su método y técnicas en beneficio de la colectividad, sin menoscabo de las posibilidades que haya en su entorno, supliendo esas carencias con ingenio y sentido de humor.

La escuela y sus integrantes deben de interesarse invariablemente en cuestiones elementales del proceso educativo: escuchar, hablar, leer y escribir ya que lo anterior dará consistencia y seguridad al niño o joven en su preparación posterior. Es necesario que los docentes se mantengan a la vanguardia del proceso de enseñanza/aprendizaje en todos sus aspectos –pese a las erróneas políticas educativas que se traten de aplicar-, lo que reducirá el retraso de las conquistas sociales que la inmensa mayoría de mexicanos padece. Lo anterior se deberá realizar como una reflexión honesta y práctica del quehacer educativo, y no donde cada uno de los participantes se lave las manos en su responsabilidad, sin reconocer que desinterés y apatía seguirá fomentando e incrementando vicios añejos que impiden la educación integral de las nuevas generaciones, a la que todos aspiramos y merecemos.

Lo anterior que subrayo de manera un tanto superficial, es tan importante como la propia vocación del docente, eje del sistema educativo de nuestro país. Al continuar con la promoción de la cultura y en particular de la lectura, invitamos a toda la comunidad docente de cualquier nivel y modalidad a la inauguración de una nueva sala de lectura con un acervo de más de tres mil libros, la que se realizará en la Avenida de la República, exactamente en el Sindicato Nacional de Músicos en la Sección 108 en la Región Xalapa y Anexas, el próximo martes 19 de enero del año en curso a las 17:00 hrs., donde daremos inicio al programa que se está preparando, involucrando a los integrantes de la directiva de la Asociación Nacional de Periodistas A.C. (ANPAC) Delegación Veracruz; apadrinarán tal centro cultural, autoridades estatales y municipales de músicos de la región encabezados por José Luís Ramírez lo que es en si, un gran esfuerzo y una grata responsabilidad. ¿O no? ¡Los esperamos! ¡Estamos!
maestrosescritores@hotmail.com

alodi_13@hotmail.com
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jueves, 1 de octubre de 2009

DOCENTES Y VALORES HUMANOS

Marco Antonio Figueroa Quinto
(Escritores por la Educación A.C.)
Sin duda que una de las actividades humanas más importantes y trascendentes en nuestra sociedad es la docente, esa que va modelando a las nuevas generaciones en conocimientos, destrezas, actitudes, competencias, aptitudes y valores que serán fundamentales para el desarrollo de la sociedad, en cualquiera de ellas. Hoy compartimos con nuestros lectores serias consideraciones que darán paso a la reflexión, lo que servirá para vislumbrar esencias, potencialidades y cualidades que podemos rescatar, desarrollar y perfeccionar.
En ocasiones se nos hace muy difícil referirnos a lo que muchos denominamos Valores Humanos, cualidades fácil de describir pero muy difícil de saber aplicarlo en la vida ordinaria, ya que estos se deben de entender como sentimientos , pensamientos y acciones de nobleza, surgidas desde lo más profundo de nuestra espiritualidad, cuestiones que son los caminos para alcanzar esas magnas aspiraciones humanas: Belleza, verdad y bondad; llámese como sea, según tradición, costumbre o formación, que por su naturalidad y cercanía a nuestras buenas acciones, muchas veces omitimos, surgiendo entonces la barbarie de la que también estamos hechos, pero por nuestros defectos de carácter e imperfecciones la repetimos constantemente, esto último no deberá ser.
Por ello la responsabilidad como docentes nos debe llevar hacer de nuestra vida un todo congruente, exigiendo sólo lo que uno esta dispuesto a cumplir, lo demás es fatuidad, engreimiento y necedad, que debemos evitar, combatir y desterrar, pensando en el bello privilegio de trasmitir lo mejor de nuestra cultura a las nuevas generaciones, es como surge este material, con el propósito de encontrar un punto de apoyo para ser mejores. Una de las interrogantes que surge sería ¿Qué son los valores humanos? En principio cuando hablamos de valor, generalmente nos referimos a cosas
materiales, espirituales, instituciones, profesiones, derechos civiles, etc., que permiten al hombre realizarse de alguna manera. El valor es, entonces, una propiedad de las cosas o de las personas. Todo lo que es, por el simple hecho de existir, vale. Un mismo objeto (persona o cosa) puede poseer varios tipos de valores, por ejemplo, un coche puede ser útil además de bello. El valor es pues captado como un bien, ya que se le identifica con lo bueno, con lo perfecto o con lo valioso. El mal es, entonces, la carencia o la ausencia de bien. Se llama mal al vacío, es decir, a lo que no existe. Por ejemplo, el agujero en la ropa, es la falta o ausencia de tela. Los valores humanos como ya lo mencionamos son aquéllos que perfeccionan al hombre en lo más íntimamente humano, haciéndolo más humano, con mayor calidad como persona. Se entiende por humano todo aquello que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona.
El
valor humano conduce al bien humano. Recordemos que bien es aquello que mejora, perfecciona, completa; perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón. Se puede tener buena o mala salud, más o menos cultura, por ejemplo, pero esto no afecta directamente al ser hombre. Sin embargo vivir en la mentira, el hacer uso de la violencia o el cometer un fraude, degradan a la persona, empeoran al ser humano, lo deshumanizan. Por el contrario las acciones buenas, vivir la verdad, actuar con honestidad, el buscar la justicia, le perfeccionan. El valor humano te lleva a construirte como hombre, a hacerte más humano. Depende exclusivamente de la elección libre, el sujeto decide alcanzar dichos valores y esto sólo será posible basándose en esfuerzo y perseverancia.
El hombre actúa como sujeto activo y no pasivo ante los valores humanos, ya que se obtienen basándose en mérito. Estos valores perfeccionan al hombre de tal manera que lo hacen más humano, por ejemplo, la justicia hace al hombre más noble, de mayor calidad como persona. Para lograr comprender plenamente los valores humanos debemos analizar la relación que éstos guardan con otro tipo de valores. Siendo el ser humano el punto de referencia para los valores, cabe jerarquizarlos de acuerdo con su capacidad para perfeccionar al hombre ¡esto es base primordial para la práctica docente! Un valor cobrará mayor importancia en cuanto logre perfeccionar al hombre en un aspecto más íntimamente humano. Los valores infrahumanos: Son aquellos que sí perfeccionan al hombre, pero en aspectos más inferiores, en aspectos que comparte con otros seres, con los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la salud. Los valores humanos que surgen del proceso educativo, con influencias en el individuo para desarrollar en el seno de la familia y en los miembros de una sociedad, valores tales como respeto, sobriedad, tolerancia, honestidad, lealtad, veracidad, trabajo, responsabilidad y congruencia son de vital importancia, lo que permitirá influir en la calidad de las relaciones con las personas significativas en su vida, padres, hermanos, parientes, maestros, directivos, amigos y demás miembros de la sociedad con que exista una relación. De este modo como retroalimentación la familia como reflejo de los que sucede intramuros contribuye a lanzar personas valiosas para el bien de la sociedad.
Recordemos que una persona valiosa, es una aquella que posee valores interiores y que vive de acuerdo a ellos. Los docentes sabemos que un hombre vale entonces, lo que valen sus valores y la manera en como los vive. Por ello vaya nuestro respeto, admiración y reconocimiento a la labor docente que trabaja para rescatar, mejorar y exaltar los valores humanos ¡Estamos! maestrosescritores@hotmail.com
El proceder de la educación social

Gilberto Nieto López
(Escritores por la Educación, A. C.)

El humanista, filósofo y pedagogo español Juan Luis Vives, expresó en sus Diálogos: la educación, mediante la conversación entre Flexíbulo y Grinferantes, que “… no es lo mismo fingir modestia que sentirla. Lo fingido alguna vez se descubre o manifiesta; lo verdadero permanece siempre. Fingiendo modestia, alguna vez en público o en privado harás o dirás inadvertidamente –que no siempre serás dueño de ti mismo– algo conque declares el fingimiento, y cuantos lo conozcan te aborrecerán tanto y aun más cuanto antes te amaran”.

Anteriormente, en el artículo de “Sócrates y nuestra formación”, comentamos la importancia de permitirnos ser felices, pero sobre todo de “enseñar a nuestras nuevas generaciones un camino que les consienta el ser reflexivos y sensibles de su entorno, que los lleve a un nivel superior de conciencia que les permita amar, ser justos y felices”, ¿posiblemente nosotros los adultos conseguiríamos educar a nuestros hijos, sobrinos, primos y alumnos sin tener plataforma pedagógica alguna? Habiendo una infinidad de respuestas viables, me aventuro a decir que sí es posible, debido a que enseñamos los valores intrínsecamente, haciéndolo subjetivamente bien o mal, pero haciéndolo finalmente sin compendios, únicamente con el trato humano.

La esencia que en mí impregnó la cita de Juan Luis Vives confluye en la necesidad de ser congruentes en nuestras vidas; desde un te amo a la pareja, hasta un discurso político de campaña; ¿a caso tenemos ascendiente moral sobre nuestros hijos al decirles que no fumen, cuando ellos nos ven haciéndolo? ¿O podemos pedirle a la sociedad que cambie de actitud cuando no lo hacemos? Pues algo es muy seguro, los alumnos, padres de familia, parejas sentimentales, amigos, compañeros laborales y sociedad en general, distinguirán, tarde o temprano, si concurriera en nosotros un proceder simulado.

Para argumentar mi enunciación sobre la posibilidad de enseñar sin formación pedagógica, realizo la siguiente interrogante ¿podríamos concretar algún método didáctico oficial sin el trato humano en el aula? ¿Sin un canal de comunicación afectivo? Hace un par de días leí una carta escrita por un distinguido funcionario de la educación. Él promovía los derechos y deberes de los maestros, que bien, de ser preciso, pudiesen extrapolarse al hogar.

Éste ilustre funcionario, seductor de mi admiración, reafirma en cada oportunidad la congruencia expuesta con antelación; pedía asumir una actitud paternal ante los alumnos, delimitada siempre por el respeto; impedir y detestar los vicios; pregonar la honestidad y bondad cuantas veces sea necesario, para permitirnos reprender menos; corregir lo que se deba, sin dejar alguna vez que la ira nuble nuestro juicio, evitando ser duro y mucho menos amenazador; evitar la mezquindad al alabar los logros de nuestros alumnos, pero tampoco exagerar, puesto que lo uno provoca disgusto y lo otro autosuficiencia. Seguramente existe interés e incertidumbre sobre la identidad de este funcionario, retórico y pedagogo, que más bien sorpresa induce al conmemorar 1914 años de su defunción, estoy hablando de Marco Fabio Quintiliano, cuyo prestigio otorgó como reconocimiento el ser llamado mejor profesor de retórica del mundo antiguo junto a Isócrates.

Sócrates, Juan Luis Vives, Quintiliano y François Rabelais entre otros; nos han estado diciendo por centurias que debemos enaltecer la dignidad humana, lograremos alcanzarla acuñando el amor, la justicia, la felicidad, la congruencia y la comunicación como lábaro de nuestro proceder habitual. Pero finalmente atreviéndome a parafrasear al humanista, escritor, filósofo y político francés Michel Eyquem de Montaigne; todas estas grafías constituyen las divagaciones de un veracruzano que sólo ha conseguido penetrar en el conocimiento social la parte más efímera y superficial, lo demás depende de cada uno de nosotros. maestrosescritores@hotmail.com




GILBERTO NIETO Y EL EJERCICIO DE ESCRIBIR

Ariel López Alvarez
(Escritores por la Educación, A.C.)



Hay ensayistas y articulistas que son un buen ejemplo de quienes buscan expresar sus inquietudes y desasosiegos sin perder la prudencia, dejando testimonio de su crítica para el juicio de los demás y la posteridad. Diría yo que en el seno de una sociedad de complejos intereses, ellos son el mejor vocero para plasmar las preocupaciones de nuestro tiempo.
Entre otros, Gilberto Nieto Aguilar es uno de esos articulistas preocupados por tener siempre algo que aportar en sus constantes colaboraciones a Diario de Xalapa desde julio del 2004. Desvela las ideas con la maestría del torero que desvanece aquellos pases que desgarran el ole de las gargantas de las multitudes y, con su perseverante esfuerzo de publicación, ha alcanzado vincular su trabajo con el interés del lector que gusta de apoyar el juicio con las argumentaciones de quienes tienen opiniones siempre interesantes, que las adosan con una chispa de agudeza mental, y que lo hacen sin sentirse depositarios de la verdad, aquella verdad que es ensueño de muchos y que ha conducido a fanatismos y conformidades en la historia.
Si los perfiles de sus artículos son múltiples es porque son muestra de una amplia cultura. Se esfuerza por ser entendido, lo que supone el ejercicio de revisión de lo pensado y de cómo se ha de escribir. Se ve que es partidario de la recomendación de Monterroso y otros de torturar al texto para no torturar a los lectores. Deshilvana con argumentos las categorías de una cuestión, como el buen profesor que es, al punto de proveernos el medio para entender, pensar y juzgar sus contenidos. Esto último me hace recordar a Neruda, en Confieso que he vivido, quien registra la sentencia de un poeta amigo suyo que en ocasiones lo interrumpía a voces: “No sigas, no sigas, que me influencias”. Luego, el que comunica permea en la conciencia de los demás, asesta golpes con su estilete de dudas o certezas hasta lo más hondo del pensamiento, precisamente ahí donde el individuo se permite la reflexión, para construir el saber propio, el de su conciencia.
Orientaciones y esfuerzos como el descrito permiten los cuestionamientos al columnista, ¿Cómo puede la acuciosa inteligencia cohabitar con sus vacilaciones, atar y desatar los fardos, envolver y desenvolver los conceptos, hasta dar a luz una idea expresada con sencillez?, ¿Cómo supera la vanidad de la erudición para compartir con claridad su conocimiento y puntos de vista y someterse a la crítica?, y sobre todo, ¿Cómo puede ejercitar llanamente su libertad de pensamiento en un México que no ha abandonado del todo el esquema de la ortodoxia política, inflexibilidad de la que adolecen sectores más amplios de aquellos que participan en un partido?
En palabras de Nieto Aguilar, “La escritura es una proyección del yo, un ejercicio íntimo y privado sobre convicciones o aspectos de la vida que interesan al autor. Es un punto de vista, una visión del mundo, una opinión más que, al ser publicada, se suma al concierto de conceptos y propuestas que pueden enriquecer el acervo humano, considerando que no todo lo que se dice es cierto, ni todo es importante, ni puede plantear verdades absolutas o irrefutables” (D.X.; 26/10/2008).
En fin, algo tiene el que busca dilucidar los fenómenos que se presentan en su entorno. Es probable que las intenciones provengan de la sed de expresar y volcar su inquieto espíritu. Entiendo que Gilberto Nieto Aguilar trabajó muchos textos antes de ocupar un espacio en los medios; y como lector, puedo decir que ha alcanzado a redactar por encima de los circunloquios, sin el rodeo de palabras para dar a entender algo que hubiera podido expresar más brevemente. Ahora, después de cinco años ininterrumpidos de creación, Nieto Aguilar escribe para todos porque antes ha escrito para sí mismo.



CULTURA ESCOLAR Y SU IMPACTO EN LA ATENCIÓN DE LA DIVERSIDAD
Por Anita Rodríguez Flores
(Escritores por la Educación, A.C.)

Al hablar acerca del término de diversidad, es importante destacar que la mayoría de las escuelas a las que pueden asistir los alumnos con algún tipo de discapacidad o necesidades educativas especiales no cuentan con las condiciones necesarias para atender al alumnado que forma parte de ella.
En la actualidad muchas de las instituciones educativas carecen de flexibilidad en su enseñanza, lo cual no favorece la incorporación de aquellos alumnos que se encuentran en una situación de desventaja. Se habla aquí, de que a pesar de los avances que existen hoy en día como parte de la transformación de la sociedad, muchas personas en el mundo se encuentran excluidas desde edades tempranas.
La educación que reciben no es de calidad debido a la rigidez del propio sistema tradicional de enseñanza, algunas de las problemáticas relacionadas con este aspecto subyacen de la imposición de modelos no adecuados a la realidad de los países, así como también a la necesidad de homogeneizar los planteamientos curriculares ocasionando en los alumnos la segregación y exclusión.
Existen ciertos modelos muy arraigados en algunas escuelas que es difícil cambiar, puesto que forman parte de su cultura escolar, es en este sentido, que los niños, niñas y jóvenes que requieren un tipo de atención especial aún no cuentan con una aceptación total.
En otros casos, existe resistencia al realizar adecuaciones curriculares necesarias para llevar a cabo la intervención educativa con los alumnos que requieren un apoyo específico por presentar alguna discapacidad o necesidades educativas especiales.
El hecho de considerar que al realizar adecuaciones a los elementos del currículo se genera en el aula una mayor carga de trabajo y al pensar que las necesidades educativas especiales únicamente pueden ser apoyadas por los maestros especialistas, impide que se avance en la atención de los alumnos por parte de los maestros de educación regular.
De esta forma, los aspectos más visibles relacionados con la cultura escolar que pueden observarse en las aulas de las escuelas regulares tienen que ver con:
· Las prácticas y rituales de la acción educativa: en donde interviene la graduación, selección y división de los alumnos.
· El ritmo de la clase: caracterizado por la forma disciplinaria, el tipo de instrucciones y la relación poco directa con los alumnos.
· Los discursos: es decir, las palabras, expresiones, frases y formas de comunicación tanto verbales como corporales en donde las más comunes son para clasificar, etiquetar o evidenciar a los alumnos.
No se puede generalizar que en todos los centros escolares se presenta la misma situación, pero si se pueden encontrar elementos comunes que intervienen en la aceptación o no de los niños, y jóvenes con necesidades educativas especiales y capacidades diferentes. Por tal razón sería conveniente que se analizara la cultura escolar que interviene en la atención a la diversidad y con ello avanzar en una verdadera inclusión escolar.




LA CONDICION PARA EDUCAR

Por Avelino Reyes Pech
(Escritores por la Educación, A.C.)

“La educación... ni empieza ni termina
en los territorios de la razón”.
Pablo Latapí

Un escueto comunicado del titular de la Secretaría de Educación Pública fue la reacción del gobierno federal con motivo de la muerte de Pablo Latapí Sarre acaecida el 3 de agosto de este año. No hubo desgarraduras de vestimentas ni oraciones fúnebres presidenciales; por supuesto el ilustre educador no era amigo del Presidente y el jefe del ejecutivo no creyó necesario o no tuvo tiempo de rendir honores “de cuerpo presente” ni mucho menos ceremonias de héroe civil en el Campo Marte del Ejército como en alguna ocasión ha sucedido. Tampoco se trataba de fotografiarse con algún privilegiado de los profesionales deportistas que las televisoras encumbran con el calificativo de selección nacional a sabiendas de no que no son ni lo uno ni lo otro.
Se ha hecho lo justo y debía ser así, como la vida de quien ahora ha muerto su cuerpo; como corresponde a un maestro, quien vendiendo su tiempo, inteligencia y trabajo, nunca aceptó vender su libertad de expresión, su agudeza crítica al poder y su independencia intelectual. Nunca, por tanto hubiera aceptado honores del gobierno si era a cambio de una conducta política de incondicionalidad como hay muchas y la pérdida de su autonomía intelectual. Al momento de redactar estas líneas, en diferentes lugares y pluralidad de grupos que lo conocieron por su cátedra, sus textos o su legado han llevado a cabo póstumos homenajes.
Como era de esperarse, hay coincidencia con quienes se han comprometido no en la fácil aunque importante tarea de la difusión de las aportaciones que hizo al país el educador formado en la “Compañía de Jesús”. Habrá que reproducir la conducta de quienes como él, nunca necesitó vivir del oropel de sus títulos académicos que tuvo muchos y dignamente merecidos. Su cercanía a algunos funcionarios de la educación pública y privada nunca los usó para buscar fama, nóminas o privilegios porque sabía bien que su papel era ser y hacer el contrapeso del poder político como la única forma de servir a la causa de la educación o para decirlo con las palabras de uno de sus discípulos “entender el mundo y criticarlo”. Promovió, dirigió y estimuló instituciones educativas y formó discípulos. Demostró durante cuatro décadas de investigación que la actividad educativa no es viable comprenderla y menos ejercerla si se aísla de sus relaciones con la economía, la política, la justicia y por encima de todo la equidad.
Clara lección para todos aquellos que promueven una educación mimética que enaltece un simple símil de proyecto industrial, comercial o técnico en una sociedad sumida en la pobreza de los más y la dominación de los menos. Artículos, libros, instituciones y tareas a las que Latapí dedicó su lúcida tarea compromete a quienes ejercemos o ejercimos la tarea docente y especialmente a quienes forman futuros educadores y a entender que la educación es necesariamente un proyecto político cuya condición es la equidad como esencia de la ética.
En 1995, Latapi escribió que “eficacia o moralidad, pragmatismo o conciencia, negociación de conveniencias o lealtad a los principios serán siempre dilemas difíciles en la práctica política; pero importa no perder nunca de vista el sentido último de las cosas” El nunca perdió el sentido de las cosas. No se puede, dice el refrán, estar en misa y andar en la procesión. No es compatible pues realizar la tarea de educar y perder la autonomía. Aplicar un programa escolar como un fin en sí mismo y ceder la autonomía que necesita el maestro es contradictorio a la profesión de educar. Formar e informar es un binomio indisoluble en la acción didáctica de los maestros. Entender y vivir la libertad de conciencia y de actitud frente a la inequidad social y económica es la primera condición para educar; es la forma de armonizar con “el sentido último de las cosas” el compromiso cotidiano y arduo de quienes quieran caminar con seguridad y ser digno al beso de sus hijos.




Los nuevos rumbos de la Asociación Estatal de Padres de Familia.
Luis Gerardo Martínez García
(Escritores por la Educación A. C.)

En fecha reciente, integrantes del grupo Escritores por la Educación (AC) nos reunimos con la actual presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia (AC). Intercambiamos ideas, dudas, inquietudes y propuestas ante los nuevos rumbos de la AEPFAC que dirige la maestra Diana Santiago Huesca.
Junto con un equipo de trabajo conformado por padres-profesores, la AEPFAC intenta reposicionarse políticamente como una instancia no gubernamental con facultades para apoyar las asociaciones de padres de familia en las escuelas de educación básica del estado de Veracruz. Eso significa redoblar esfuerzos a fin de mejorar la imagen de esa asociación civil ante la sociedad y ante las instancias educativas prioritariamente; de igual manera implica establecer estrategias que hagan cumplir las funciones por las que fue creada. La AEPFAC exige de la comunidad educativa un giro de 180 grados que coadyuve a la resolución de los problemas y fortalecimiento de los proyectos de los padres de familia que tienen una participación importante en cada una de las más de 23 mil escuelas que conforman el sistema educativo estatal actualmente.
Los padres de familia han sido el pilar sustantivo en la vida y mantenimiento de las escuelas. Tanto los profesores como las autoridades educativas han recurrido a la organización de las asociaciones de padres de familia como garantes de la existencia de las escuelas y su estructura interna. La mayoría desarrollan un trabajo decoroso en escuelas rurales, urbanas e indígenas. El Estado en muchas de las veces ha dejado en manos de los padres de familia por muchos años; en coordinación con los directivos y profesores ellos realizan actividades muchas veces extraescolares para poder financiar las necesidades y requerimientos que exigen las escuelas. Con o sin AEPFAC las asociaciones de familia han subsistido desde el siglo pasado. A un año de haber asumido la presidencia, Diana Santiago Huesca comenta a los Escritores por la Educación su experiencia y las tareas que han servido como “parteaguas” de la anterior existencia de la AEPFAC (de más de 20 años): “Hemos llegado a apoyar a los padres de familia que vienen trabajando a favor de la educación de sus hijos; queremos sumarnos al trabajo que ellos realizan día con día a lo largo de todo el estado de Veracruz; porque nosotros también somos padres y queremos lo mejor para nuestra familia.”
Los nuevos rumbos de la Asociación Estatal de Padres de Familia están marcados por un rediseño de su estructura, redefinición de sus tareas y acciones, replanteamiento de su relación con las asociaciones de padres de familia de las escuelas, renovación de sus cuadros de trabajo y revisión de su conformación legal (desde su registro como asociación civil hasta sus estatutos y conformación legislativa). Dice Diana Santiago: “Para estar más cerca de las escuelas y de los padres de familia y sus necesidades y problemáticas, tenemos ya 10 representaciones en todo el estado de Veracruz. Trabajamos estrechamente con las instancias gubernamentales que viabilicen la resolución de problemas y agilicen las solicitudes de los padres de familia”.
De manera corresponsable la AEPFAC desarrolla una de las acciones más complicadas de nuestra sociedad veracruzana: dignificar la labor de los padres de familia sin trastocar la función de los docentes. A esto se le suman los retos que implican ser, como asociación civil, una organización no gubernamental fiable: ¿cómo creer en una asociación que por muchos años no aportó gran cosa? ¿qué hacer para que la asociación además, de ser reconocida sea conocida? El panorama no es fácil para ninguna de las partes: asociación civil, padres de familia, escuela, sociedad e instancias gubernamentales.
Aún así, Diana Santiago y su profesional equipo trabajan sistemáticamente conscientes de que sus aportaciones deben estar en sintonía con un proyecto propio en esencia filosófica, pedagógica y social, evitando cometer los errores de administraciones pasadas. Hoy los padres de familia cobran particular valor en tanto que las puertas de las escuelas se han ido abriendo paulatinamente, ellos tienen mayor injerencia y responsabilidades, y de igual manera se han fortalecido sus derechos. Los padres de familia informados tienen presente el compromiso que les exigen sus hijos en las escuelas pero saben que no pueden ir solos, que las alianzas políticas con profesores y autoridades educativas serán benéficas en tanto sus propósitos respondan a las características de sus hijos. Al respecto la AEPFAC consiente está de su responsabilidad social y política. maestrosescritores@hotmail.com




La escuela multigrado

Yolanda Hernández Lagunes
Escritores por la Educación, A. C.

A cualquier docente de escuela multigrado se le presentan muchos retos educativos que debe afrontar diariamente.

Uno de los retos más grandes es el atender simultáneamente alumnos de diversos grados, esto tiene ventajas y desventajas durante el proceso de enseñanza-aprendizaje; por un lado puede favorecer la colaboración y ayuda mutua entre alumnos de distintos grados, pero al mismo tiempo el docente tiene que organizar y planear de tal manera que articule los contenidos de las diversas asignaturas y grados.

Al articular contenidos de diversos grados, el nivel de complejidad va cambiando tomando en cuenta el grado en el que se encuentre el alumno. El profesor tiene que utilizar los libros de texto, ficheros de actividades, libros para el maestro y avances programáticos mismos que son utilizados en la escuela de organización completa, lo que significa que casi no hay material que sea única y exclusivamente para la organización en multigrado, en la que el docente tenga un apoyo cuando realiza la planeación; considerando además que la situación determina el logro de una planeación adecuada, el profesor debe conocer el plan y programas de estudios de los diferentes grados con el fin de lograr desarrollar en sus alumnos habilidades que les lleven a realizar un aprendizaje autónomo, en el que el profesor será un facilitador e intermediario entre el conocimiento y el alumno.

Otro reto muy importante es el de tratar por todos los medios de darle el espacio a cada asignatura para que los temas no sean abordados de manera superficial, como sucede con frecuencia en las asignaturas de ciencias naturales, historia y geografía; ya que regularmente los temas son vistos en una sola sesión a través de una lectura rápida, cuestionarios, dictados y otras actividades que no llevan a los alumnos a apropiarse de los contenidos.

Otro reto que el profesor debe sortear es el del tiempo que los alumnos deben esperar para ser atendidos, ya que debe alternar su atención entre los distintos grados; durante este lapso los alumnos están sin hacer nada y quizás lleguen armar un desorden, por lo que es importante que en el salón de clases existan rincones de trabajo de las distintas asignaturas, en donde haya guiones o fichas de trabajo, además también deben existir distintos materiales didácticos que mantengan ocupado al alumno mientras espera ser atendido por el maestro.

La evaluación es otro reto que el profesor multigrado debe enfrentar por que además de no saber qué y cómo evaluar, se enfrenta con la dificultad de elaborar su propio instrumento de evaluación, en virtud de que su planeación difiere de cualquier otra y debe analizar a detalle qué es lo que quiere y debe evaluar, tomando en cuenta el avance en las asignaturas así como el logro de los objetivos de aprendizaje de las mismas.

Podría seguir enumerando más retos y dificultades por las que atraviesa el profesor multigrado, pero es más importante detallar qué es lo que queremos lograr, como lo es una escuela en la que se trabaje el mayor número de días del calendario escolar; una escuela que enseñe al alumno a ser honrado, cortes, responsable, reflexivo e independiente, además que promueva el aprendizaje colaborativo; en donde los padres de familia estén estrechamente vinculados en el proceso de enseñanza – aprendizaje de sus hijos; que responda a la equidad; la evaluación sea la adecuada; exista material que realmente sea útil para la planeación, etc. E-mail: maestrosescritores@hotmail.com






Algunas interrogantes entre la escuela pública y privada

Por Esperanza Aurora Hakim Vista
(Escritores por la Educación, A.C.)


¿A caso la escuela no integra la empresa humana más grande del planeta? ¿No se le ha conferido, por siglos, la acción social más relevante, como la de formar seres integrales y felices, capaces de construir conocimientos, desarrollar habilidades y mostrar valores y actitudes de alto orden? ¿No ha pretendido enseñar bien, más que centrar la atención en las formas en cómo aprenden los estudiantes, para así diversificar y favorecer entornos de aprendizaje pertinentes? ¿No ha querido mejorar el bien común de los ciudadanos, a partir de trabajar en equipo, en comunidades de aprendizaje para así, fortalecer el: aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a convivir con los demás? ¿No ha buscado con toda vehemencia que los educandos aprendan para ser y saber hacer frente a los desafíos que la vida les presenta en la multiculturalidad de escenario y a cualquier edad?

¿No evalúa conocimientos, habilidades y destrezas, actitudes y valores siempre? ¿Estamos satisfechos con los niveles de logro académico obtenidos por las alumnas y los alumnos de nuestros países latinoamericanos, de México, de Veracruz, de la sociedad planetaria? ¿Cuáles son los multifactores que -dependen exclusivamente del contexto escolar- que no permiten alcanzar la calidad tan anhelada en el ámbito educacional?
¿Que ofrecemos en la escuela: un servicio -público o privado-, un bien común y derecho
insoslayable de todo ciudadano o ambos? Los padres y madres de familia ¿no tenemos el derecho y la obligación de contar con una rendición de cuentas del servicio que pagamos a través de nuestras contribuciones al Estado-Nación? Fortalecer el trabajo entre pares, como estrategia de formación continua y de desarrollo profesional de las y los docentes desde las distintas funciones que realizan dentro de las escuelas ¿no posibilita el desaprender para aprender desde las múltiples y diversas experiencias del propio profesorado?

¿Por qué persistimos a resistirnos a ser evaluados, cuando es una de las acciones que de manera permanente y a cada momento es lo que las y los docentes realizamos desde que ingresamos al aula? ¿Por qué no arriesgarnos -como en otros momentos lo hemos hecho- a probar maneras distintas de hacer las cosas -para el bien individual y colectivo-, cuando lo obtenido en la última década del siglo pasado y primeros años del Siglo XXI, denotan los grandes fracasos logrados en la tarea más humana de lo humano, como lo es la EDUCACIÓN?

Como bien afirma Philippe Perrenoud, en su magistral conferencia virtual, El Desarrollo de Competencias Docentes para los Maestros del siglo XXI (2008) […] Preparación al cambio. No es el mismo cambio de acuerdo al lugar que cada uno ocupa en una sociedad. Unos sufren el cambio y otros lo deciden, sin embargo, el poder está en orientar el cambio, aprobarlo, y los demás adaptarse a él aunque no decidió que sucediera, pero que está ahí.

Las personas en las sociedades están sujetas a los cambios, la escuela va seguir cambiando siempre al estar inmersa en una “reforma permanente”, que la lleva transformaciones que, aunque no todas están bien pensadas o bien ejecutadas, existen. La mejor preparación al cambio es hacer oír la voz, buscar acuerdos, negociaciones, todo cambio implica un progreso para mí y los otros, ser capaz de hacer el cambio es una posibilidad de evaluarlo, saber resistir a él… (participar de forma proactiva, es decir, si yo me opongo qué propongo)…ya que muchos cambios olvidan las necesidades de los maestros, de los alumnos, de las sociedades. La resistencia al cambio conlleva a querer preservar lo alcanzado, de ahí que los cambios deban ser vinculados por los actores, los docentes y formadores, ello hará más eficiente la transformación […]

Parafraseando a Hugo Assmann, (2002), uno de los principales representantes de la Biopedagogía: La educación que tenemos es un peligro para la humanidad, al haber perdido su encanto, por ello necesitamos re-encantarla… reconocernos como "aprendientes", es decir, como sujetos que aprenden a cada momento a lo largo de su vida y a través de cada experiencia suscitada... Y diría yo, hasta el último de nuestros suspiros...

Grandes preguntas que tenemos pendientes por contestarnos: ¿Qué tenemos y debemos hacer para re-encantar la educación de hoy? ¿Qué políticas gubernamentales y educativas, y cuáles acciones son indispensables y urgentes desdoblar para poder alcanzar las metas acordadas en 1990, respecto a la Educación para Todos (EPT)? ¿En qué parte se perdió la "Vocación Docente"?, donde al decir de Octavio Paz: "...la vocación más que un proceso intelectual es algo sobre todo afectivo, vinculado principalmente con las emociones, con el espíritu, con la esencia humana."
maestrosescritores@hotmail.com



Educación y seguridad pública

Luis Alberto Ortiz Castañeda
(Escritores por la Educación, A. C.)

En los últimos años hemos sido testigos de cómo nuestra sociedad ha cambiado en la manera de concebir, conceptualizar y vivir los valores, mismos que nos dan la pauta para una sociedad armónica y con principios elementales para la sana convivencia, que nos permitan ser una sociedad tolerante, pacifista y respetuosa de las garantías individuales que nuestra constitución acuña.

Pero esto desafortunadamente no es así, día a día somos testigos de cómo diferentes factores socioculturales modifican la conducta de la sociedad, agentes como los medios de comunicación audiovisual, por poner solo un ejemplo, presentan en sus programas, conductas malas como buenas, antivalores que parecen virtudes y características plausibles de los protagonistas.

Pero ojalá esto solo quedará dentro de las pantallas de televisión, sin embargo, tristemente no es así; en nuestros hogares y escuelas vemos cómo las relaciones interpersonales se deterioran cada vez más, se ha perdido el respeto a los padres, a nuestros compañeros y por consecuencia se ha perdido el respeto a la figura del maestro, anteriormente venerado y reconocido por su labor encomiable de trasmitir conocimientos, formar conciencias, desarrollar y transmitir valores.

Las políticas públicas de los gobiernos, que en campaña anunciaban que iban a ser los “gobiernos del empleo y la seguridad”, pasaron una vez instalados en el poder, a ser los “gobiernos del desempleo y la inseguridad”. Esto también motiva un cambio de conducta en la sociedad, misma que se siente agredida al encontrarse entre promesas incumplidas, despidos, carestía y salarios bajos.

El aumento del consumo de drogas entre los jóvenes y niños ha sido exponencial en los últimos años, incrementando con ellos los problemas de salud y el número de muertos en el transitar del consumo, la distribución y venta de las mismas. ¿Cómo podemos revertir estas tendencias autodestructivas en las que hemos caído como sociedad?

Desde mi punto de vista la educación, debe ser la punta de lanza para el cambio en todos los aspectos, la educación bien organizada debe lograr crear ciudadanos capaces de convivir en sociedad, fomentando valores y actitudes positivos, que busquen el cambio en los niños para que sean ellos los gestores del cambio en sus hogares, es decir, buscar que los niños lleven las bases para generar cambios sociales positivos, que de no lograrlo en un presente, seguramente lo harán a futuro cuando sean adultos, siempre y cuando se haya actuado hoy mismo.

La Secretaria de Educación Pública y las Secretarias de Educación de los Estados, han hechos esfuerzos para intentar disminuir los índices de actos delictivos en torno a las escuelas, con programas como “Escuela segura” y “Operación mochila”, también se ha implementado la materia de “Cultura de la legalidad” para algunas escuelas secundarias del país. Pero ¿será esto suficiente? Considero que si bien son esfuerzos importantes por tratar de brindar información y seguridad a las escuelas y a sus miembros, debería de existir un trabajo mejor articulado entre las Secretarías de Educación, Seguridad Pública y Salud, en donde haya un trabajo interdisciplinario que promueva el intercambio de experiencias y conocimientos, útiles para la formación de niños y jóvenes, que realice encuentros, foros y debates nacionales en torno a la cultura de la prevención del delito, en torno a las repercusiones y las maneras de prevenir conductas adictivas, que impulse propuestas sobre la manera en que el trabajo pedagógico puede tener relevancia, cuando los aprendizajes son permanentes y enfocados al desarrollo de competencias para convivir en una sociedad en marco de la legalidad.

Que estos foros no sólo se hagan con “expertos” en el tema, sino también con la sociedad en general, las asociaciones civiles y las ONG, que les ha tocado vivir en carne propia algún acto delictivo, para que con su experiencias validen propuestas y que las mismas sean efectivas, sin que caigan en manos de intereses mezquinos, normalmente ligados a la política, ya que lo importante es dar soluciones efectivas para la sociedad. Es decir, nos espera una labor titánica si realmente queremos revertir las conductas nocivas, aunque considero que no es imposible, hombro a hombro, autoridades, maestros, padres de familia y la sociedad en su conjunto podemos lograrlo, por el bien de nuestro país.

maestrosescritores@hotmail.com