lunes, 17 de septiembre de 2012


Melchor Ocampo, el filósofo de la Reforma
Por Lisardo Enríquez L.
En la historia patria hay muchas enseñanzas. Pero muchas de ellas están reservadas para unos cuantos, porque no se hacen llegar sistemáticamente a todos los mexicanos. En el movimiento de la Reforma, por ejemplo, encontramos grandes lecciones de valor, dignidad, y verdadero amor por México. El maestro, escritor y político michoacano Jesús Romero Flores, ha dicho que “La obra de la Reforma fue realizada por un grupo de hombres de espíritu selecto y cultivado; generosos y sinceros, amantes del bien por el bien mismo, sin miras personales, ni de venganza, ni de lucro”. Hombres íntegros en toda la extensión de la palabra.
Uno de esos hombres fue Don Melchor Ocampo, hombre de pensamiento y acción. Dice Don Justo Sierra que en todo ponía el calor de su alma apasionada y que, en el destierro, él y Juárez habían llegado a una profunda estimación mutua, en la cual el carácter de éste “reanimaba a Ocampo y lastraba los ímpetus de su impaciencia, y las ideas de Ocampo calentaban y enriquecían la sabia intelectual de Juárez”. Ocampo, además, fue agricultor, naturalista y economista.
Nació en la región de Maravatío (del tarasco, lugar precioso), Michoacán, el 5 de enero de 1814. No se conoció con precisión quien fue su padre, pero su madre fue doña Francisca Xaviera de Tapia y Balbuena, quien infundió en él buenas costumbres y valores, entre ellas el amor al prójimo. Estudió primero latín, matemáticas, física y filosofía en el Seminario de Michoacán. A partir de los 16 años inició la carrera de derecho en la Universidad Nacional. Le apasionó el estudio de la botánica. A los 26 años viajó a Europa, y en París tuvo una larga conversación con el Dr. José María Luis Mora, ilustre liberal que fue desterrado de México.
Cuando regresó de Europa el país se debatía entre luchas y cuartelazos. Ocampo fue un hombre muy preparado que tenía muchas ideas para transformar al país. Inició su carrera política en 1843 y ésta dio termino en 1861 cuando lo asesinaron los reaccionarios dirigidos por Leonardo Márquez. Fue dos veces diputado, gobernador interino, gobernador constitucional y senador por su estado natal. Es el ideólogo más destacado del movimiento de Reforma. Junto a otros liberales combatió al dictador Antonio López de Santa Anna y a quienes fueron sus títeres en la presidencia de la república.
En 1853 Santa Anna desterró a muchos, entre ellos a Ocampo y a Juárez, que se establecieron en Brownsville y Nueva Orleáns, respectivamente. Allá integraron una junta revolucionaria para derrocar al tirano. Esa junta la presidió el michoacano Ocampo y ahí formularon el programa del Partido Liberal, que posteriormente sería la base para la elaboración de la Constitución de 1857. Un dato relacionado con la historia de nuestro estado, es que en el destierro Don Melchor estuvo acompañado de su hija Josefa, en tanto que con Juárez, en Nueva Orleans, estaba el liberal veracruzano José María Mata, que conocería a Josefa y se casaría con ella.
 Entre los hechos más notables de Ocampo están, entre otros, el haber restablecido el Colegio de San Nicolás, hecho que evidencia el humanismo y preocupación del gobernante por la educación, así como haber impuesto el nombre de Quiroga al pueblo de Cocupan, en homenaje al civilizador de los tarascos Don Vasco de Quiroga. Los habitantes del lugar le pedían que se llamara Ocampo, pero él declino ese gesto. Después de su trágica muerte, por decreto del gobierno de la república su estado se denomina Michoacán de Ocampo.