jueves, 22 de agosto de 2013


La masonería en el poder
Luis Gerardo Martínez García

¿Qué presidentes de la República pertenecieron a Logias Masónicas? ¿Miguel Hidalgo y Costilla fue masón? ¿Fueron Grandes Luminares Valentín Gómez Farías y Benito Juárez?  Siempre, preguntas de este tipo despiertan interés especial en cierto sector de la sociedad. Algunos buscan por intereses profesionales información al respecto, otros por cultura general y otros más por pertenecer a Logias Masónicas. Esas dudas y esas búsquedas han coadyuvado a sacar a la luz pública datos, nombres y relaciones de poder  entre el gobierno y los ritos que por tiempo se guardaron en secrecía.

Por años, mucho se especuló sobre la masonería; mucho se dijo sobre los nombres de sus integrantes; mucho se intentó traducir los lenguajes, rituales, discursos y mensajes. No fue sino hasta el México contemporáneo en que (hasta masones) escritores e investigadores hicieron estudios serios que después fueron publicados en la prensa o en libros especializados. Incluso, no es extraño encontrar ya revistas especializadas como aquella Revista Supremo Consejo, órgano oficial del Supremo Consejo de México del grado 33o del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Ni tampoco extraña encontrar trabajos en el extranjero como aquel facsímil electrónico de la Universidad de California digitalizado por Microsoft de Edwin Allen Sherman Brief history constitution and statutes of the masonic veteran associations of the pacific coast, San Francisco, California, de 1901. Hoy podemos, incluso encontrar logias masónicas anunciadas en Facebook o en Twitter.

Recientemente recibí de Wenceslao Vargas Márquez su libro La masonería en la presidencia de México que puede considerarse una de las investigaciones más serias y más completas. En el marco de los centenarios de la Independencia y de la Revolución mexicanas, el autor enriquece esta nueva cultura por difundir la filosofía masónica a través de ensayos con una narrativa muy bien estructurada, y de fichas que dan cuenta de las historias de vida de cada uno de los gobernantes mencionados.

Wenceslao Vargas Márquez explora ejes de investigación y construye vasos comunicantes entre hechos históricos y personajes destacados de la política para armar un texto que abarca de 1759 hasta el 2006, incluyendo el ensayo "Miguel Hidalgo y Costilla, ¿masón?". El autor, quien no sólo sabe del tema sino que además lo conoce, refiere como uno de sus puntos nodales que la masonería mexicana adoptó en sus filas a la política y a los políticos militantes, y que ésta "entendió a las logias como células que defendían o cuestionaban posturas ideológicas y planes de trabajo de la política y de la administración pública nacional". El texto testimonia una búsqueda exhaustiva de las transformaciones que vivenciaron los grupos masónicos a lo largo de la historia mexicana, refiriendo relaciones de poder, a favor o en contra, de los políticos y sus proyectos.

"Una conclusión importante es que cerca de un 90 o 95% de los gobernantes mexicanos desde 1760 han tenido contacto con la masonería; o han militado en ella o la han auspiciado o la han perseguido actuando como fiscales sobre todo en el virreinato y la primera república federal", señala el autor. Además evidencia que no todo fue placentero en esa relación entre gobiernos y masonería. Señala que tanto Madero como Ortiz Rubio y el propio Alemán para llegar a la presidencia de la República fueron impulsados por las logias masónicas; cuando habla de Cárdenas, dice que impulsó de forma importante la masonería, pero también profundiza en el hecho de que no hay evidencia de una relación definitoria para lograr las presidencias de Echeverría, López-Portillo, De la Madrid o Salinas. Expresa también la decadencia de la masonería en ciertos periodos de la historia en México.

Finalmente, y en virtud de los acontecimientos que enmarcan el libro La masonería en la presidencia de México de Wenceslao Vargas Márquez, éste dice "Masones fueron muchos de los directores de la Independencia, de la Reforma y de la Revolución. El Rito Nacional Mexicano sólo enlista a dos presidentes como Grandes Luminares de esa agrupación: a Valentín Gómez Farías (1846-1847) y a Benito Juárez (1869)". Ilustra el autor los orígenes, logias y ritos de la masonería a profundidad. Es un libro que requiere leerse sin prejuicios, a detenimiento. Como académico, el autor reviste el libro de análisis a partir de datos, anécdotas y descubrimientos, pero sobre todo de una dedicada investigación bibliográfica y hemerográfica que le merece la categoría de altamente recomendable. Es cuanto.

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