miércoles, 17 de abril de 2013


Banda Ancha y Educación: Un nuevo reporte de la UNESCO 
(2 y último)
JUDITH KALMAN

Hace dos semanas la Unesco presentó en México un reporte reciente con el siguiente título en inglés: Broadband And Education: Advancing The Education For All Agenda, [La Banda Ancha y el Avance de la Educación: Agenda de la Educación para Todos] elaborado por el Grupo de Trabajo sobre Banda Ancha y Educación (Broadband Commission Working Group on Education).  Esta es la segunda parte de mis notas sobre su contenido, con la intención de resumir desde mi lectura algunas de las ideas, datos y propuestas que llenan sus páginas.
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Como referí la semana pasada, el  problema central de este reporte es que sin que sean directamente abordados como temas, tanto las políticas educativas para la incorporación de la tecnología digital a la educación en general, como la creencia de que la tecnología por si sola es capaz de provocar grandes cambios se encuentran subyacentes al mismo. En la presentación del documento, Irina Bokova, Directora General de la UNESCO caracteriza a las tecnologías de información y comunicación (TIC) como capaces de “aportar soluciones efectivas y sustentable para erradicar la pobreza, promover la salud, avanzar la equidad de género y  asegurar una educación de calidad para todos”.

Aquí  la tecnología aparece como un agente libre que transforma, gestiona  y analiza; de esta manera se neutralizan las TIC y dan la impresión de que son ajenas a los intereses económicos, a las agendas o  programas políticos y a las condiciones sociales; como si la tecnología por si sola fuera responsable de grandes transformaciones.

Sin embargo, una lectura más cercana demuestra que esto no es del todo cierto, pues la intencionalidad, la fuerza motora de las políticas es la diseminación de ideas como la de que las TIC son tecnologías transformativas y portadoras del desarrollo sustentable; y que la educación con tecnología es necesaria para el “éxito económico”.

Es esto lo que está presente en este documento de la Unesco, así como en los de otras agencias internacionales. En 2013, la OCDE en el documento Bridging the digital divide [Superando la brecha tecnológica ], afirma: Ahora que entramos al siglo XXI, las características de la “Nueva Economía” son visibles en todas partes. En el centro de estos cambios están las innovaciones posibilitadas por la tecnología de la información y la comunicación, mismas que están transformando las formas en las que las economías trabajan dentro de ellas. Las TIC se han convertido en uno de los motores principales del crecimiento (OECD, 17 feb 2013).

Y si bien se puede hacer una lectura transformadora y democratizadora de estas políticas, también existe la contra versión sobre la agudización de las diferencias socio económicas donde el 90% de la riqueza se sigue concentrando en un 10% de la población mundial mientras que al 90% de la población sólo llega el 10% de la riqueza.

Evidentemente una discusión de la llamada sociedad del conocimiento rebasa los límites de estos comentarios. Aquí solo subrayo la importancia y el peso que se da a las TIC como motor del desarrollo y la inclusión como si esto fuera inherente a la tecnología. Desde mi perspectiva, esto depende más del uso que les demos a las TIC y del acceso a prácticas sociales transformadoras que de la disponibilidad de los dispositivos.

La distribución de equipos es necesaria, pero no es garantía de cambios profundos en la educación ni en la distribución del conocimiento.

Si bien el documento de la Unesco considera a las TIC como capaces de transformar los modelos pedagógicos existentes sin una discusión a fondo del significado de esta afirmación, mi reseña del citado documento no sería completa sin reconocer que en él también se encuentran comentarios críticos acerca del uso de las TIC en la educación.

Se reconoce que no  existe ninguna evidencia empírica que demuestre que su uso mejore los logros de aprendizaje (y aquí entiendo que con  logros, los autores del documento quieren decir mejoría en los resultados de exámenes estandarizados). Así mismo reporta que la investigación actual sugiere que en la mayoría de los casos, en países ricos y pobres por igual, el uso más diseminado de las TIC es la búsqueda de información, en lugar de su procesamiento y socialización.

Plantea que los gobiernos deben ir más allá de proveer a las escuelas de máquinas y banda ancha y propone que “el verdadero reto está en ayudar a los profesores y a los alumnos a utilizar la tecnología y la banda ancha de manera relevante y auténtica de tal manera que la educación mejore”. Pero allí se queda el documento y no da muchas pistas sobre lo qué esto quiere decir o sobre cómo esto se podría lograr.

Y como lo he dicho ya muchas veces en este espacio, allí está el detalle.  Sin propuestas concretas fundamentada en trabajo con los profesores en sus escuelas, todo queda en buenos deseos, creencias y supuestos.