viernes, 19 de abril de 2013


Millonaria prueba para laptops
Jana Palacios (*)

Uno de los compromisos de campaña firmados por Enrique Peña Nieto fue entregar una computadora a cada alumno de 5° y 6° de primaria de todas las escuelas públicas del País. Quienes conocen cómo trabaja el Presidente, consideran que los compromisos de campaña son inamovibles.

Durante el cambio de Gobierno, algunas ONGs recomendamos que antes de llevar a cabo un proyecto de esta magnitud, se debería realizar una prueba piloto para conocer los costos y beneficios de esta política. Partiendo de esta recomendación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció un programa previo al nacional en todas las escuelas públicas de Colima, Sonora y Tabasco. Para este “piloto”, la SEP entregará 240 mil computadoras.

¿Para qué hacer un piloto tan grande? ¿Quién le va a vender las computadoras al Gobierno?

Primero, creemos que no es necesario comprar 240 mil computadoras para conocer su uso y el impacto del programa sobre el rendimiento académico de los alumnos mexicanos. A nivel internacional, la experiencia de programas de este tipo muestra tanto efectos positivos como negativos o nulos sobre los resultados escolares. Mientras que una evaluación en Uruguay muestra una mejora pequeña en los resultados de la prueba estandarizada de matemáticas, otra evaluación en Perú no encuentra un efecto significativo del programa sobre el aprendizaje. En otras pruebas vemos que lo que aumenta es la cantidad de horas que los alumnos dedican a las redes sociales.

Para evaluar si una computadora que se pueda llevar un alumno a casa mejora la eficiencia escolar, recomendamos una prueba piloto en la que se elijan aleatoriamente entre 10 y 15 escuelas de los tres Estados. La mitad, el grupo de tratamiento, recibe una computadora y la otra mitad, el grupo de control, no recibe una. Es un piloto con miles de menos computadoras.

Nos aventuramos con esta recomendación porque esperaríamos que la instrucción del Presidente es que la SEP transforme una decisión política -un compromiso de campaña- en una política pública informada que reduzca la brecha tecnológica a la vez que mejora la calidad del aprendizaje. Ahora, si es demasiado tarde para que la SEP se retracte del piloto de 240 mil computadoras, al menos pedimos una explicación de lo siguiente: ¿cuál es el objetivo del programa?, ¿cómo se eligieron los 3 Estados? y ¿por qué entregar computadoras a todos los alumnos de esos Estados y no crear un grupo de tratamiento y otro de control?

Otra pregunta es: ¿a quién y cómo se van a comprar las 240 mil computadoras?

La respuesta no es trivial, ya que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2013 destina mil millones de pesos para este programa (suficiente para cubrir a más de 100 mil familias con Oportunidades en un año).

El pasado 11 de marzo, la SEP dio a conocer en Compranet las pre-bases de la licitación. ¿Qué nos preocupa de las pre-bases? Parecen estar diseñadas para favorecer a un solo proveedor.

Las especificaciones técnicas de las computadoras que el Gobierno quiere comprar son muy precisas. Por ejemplo, piden una pantalla de 10.1 pulgadas o una cámara de exactamente un megapixel. Cuando se compran bienes con especificaciones tan precisas, hay que procurar la máxima competencia entre los pocos fabricantes. Sin embargo, hay tres temas en las pre-bases que van exactamente en sentido contrario.

La licitación pública es de carácter nacional, además de que exige como mínimo 65 por ciento de contenido nacional. Esto de un plumazo cierra la puerta a cualquier empresa con producción en otro país.

Segundo, cada participante deberá ofertar las 240 mil computadoras para que su proposición se considere solvente. Esto limita la participación a fabricantes nacionales con el músculo para proveer el paquete completo.

Para acabar de rematar, requieren que la computadora tenga un sistema operativo específico y venga precargada con un software particular. En Uruguay, donde se implementó un proyecto similar, la licitación permitió a los participantes decidir sobre el sistema operativo y el software, garantizando mayor competencia.

Ponemos el dedo sobre el renglón para que el compromiso de campaña no se convierta en un desacierto de gobierno.

(*) Directora de Proyectos de Buen Gobierno del Instituto Mexicano para la Competitividad. Su correo electrónico es: jana.palacios@imco.org.mx